“Creí que me iban a matar, gracias a Dios estoy vivo, fue horrible, fue horrible”
Por: Alberto Aldrete Valdez
PTO. PEÑASCO SON.
La tarde del lunes 7 de abril la noticia de un secuestro o levantón de conocido comerciante provocó una movilización policiaca, cuando tres individuos armados con pistolas e identificándose comoc agentes federales, incluso enseñaron “charola”, acudieron hasta una casa ubicada en el Ejido Las Lágrimas, ubicado a 12 kilómetros del puerto y se llevaron a Jesús Valtierra Ordaz, mejor conocido como “El Modatelas”.
Elementos municipales y estatales desplegaron un fuerte operativo con resultados negativos, ya que Valtierra Ordaz pudo ser llevado hasta Caborca, por la carretera costera, sin que ninguna autoridad haya logrado detectarlos, ni saliendo de aquí, tampoco al pasar la garita aduanal de “Almejas”, ni pasando por el poblado de la Y Griega en donde opera una delegación de policía, ni llegando a Caborca.
Ya estando allá fue recluido en la cuarto del Hotel Toxa, ubicado saliendo de Caborca, yendo para Pitiquito, ahí lo tuvieron mas de 24 horas, hasta que el grupo antisecuestros de la Policía Estatal Investigadora al mando del comandante Luis Manuel Lugo Durón lo rescató, cuyos agentes al llegar al hotel solo encontraron al secuestrado, pero ya solo, sin que nadie lo cuidara, ya que “alguien” avisó a quienes lo cuidaban de que se acercaba la policía, no siendo detenido nadie.
El propio Chuy Valtierra narra las horas de angustia
Ya una vez en Puerto Peñasco, el propio Valtierra Ordaz narró su odisea, que, asegura, creyó que ya eran sus últimos minutos de vida, pues el vocabulario utilizado y las amenazas que sufrió si no cubría una fuerte cantidad de dinero que le pedían le iban a “dar piso”.
Cuenta Valtierra que hasta el rancho llegaron dos personas llevándole agarrado por el cuello a un trabajador de él, le decían que eran agentes federales, les pidió que se identificaran y uno de ellos mostró una credencial de la PGR y si correspondía al de la foto, su carro estaba adentro del rancho, pero cuando vio los portones cerrados ya no le gustó y les pidió nuevamente lo dejaran ver la foto de la credencial, por lo que como única respuesta recibió un cachazo en la frente, provocándole una herida de casi 2 pulgadas, seguidamente lo juntaron con dos de sus empleados, le quitaron las llaves del carro, los subieron, abrieron el portón y emprendieron la veloz huida, siempre encañonado, tomando rumbo a caborca por el libramiento.
Como a 30 kilómetros uno de ellos marcó por el celular para que vinieran por ellos, llegando un Cadillac color beige con dos personas mas y lo subieron, dejando ahí a sus dos trabajadores con todo y carro, un Ford Mystique guinda, advirtiéndoles que “no hicieran pedo”, al llegar a la garita le advirtieron que si decía algo al fiscal lo matarían, poniéndole la pistola en las costillas.
Cita que antes de llegar a la Y Griega se toparon con el operativo que venía de Caborca que supuestamente los buscaba y ni cuenta se dieron, pasaron por Caborca llevándolo hasta el hotel Toxa, ya ahí le dijeron que si había reporte a las autoridades lo matarían, pero que iban a checar primero, mientras tanto lo sacaron del hotel y se lo llevaron encobijado rumbo a Altar, agarraron por una brecha y le advirtieron que si había reporte a las autoridades ahí mismo lo matarían y enterrarían para no dejar evidencias, fueron 3 o 4 horas de angustia las que vivió, escuchó varias veces el cerrojo de las armas, esperaba lo peor, dice, por suerte no pudieron comprobar nada, ya que les comunicaron por radio que no había reporte y le dijeron, “te salvaste, cabrón”.
Ya de regreso al hotel le dijeron que si quería salir tendría que conseguirles 50 mil dólares, así las cosas, el martes en la mañana habló con su hermano a San Luis y otros amigos, con los cuales logró conseguir ese dinero, pero luego le dijeron que querían mas, llegando a reunir 100 mil dólares su familia, luego quisieron vender sus propiedades, que según ellos para que juntara 300 mil dólares, le dijeron que llevarían un Notario Público para que cediera los derechos de sus propiedades, y él, por conservar su vida a todo les decía que sí.
Relata que todo el tiempo estuvo con tranquilizantes, le ofrecían comida pero no podía comer, asegura que desconoce los nombres de todas esas personas (5) que vio, solo recuerda que una vez vio a dos de ellos en Peñasco, cuando lo abordaron y le preguntaron por un amigo suyo al que le dio alojo en su casa del ejido que se llama Alvaro Gómez.
Explica que en otra ocasión le habían preguntado también por esa persona y querían saber en donde estaba, le pidieron que le hablara por teléfono y lo citara en Peñasco, pero él (Alvaro) no le contestaba, señala que en una ocasión le marcó y le contestó, lo dijo lo que ocurría, que lo buscaban unas personas de Caborca y le dijo que la próxima semana vendría para arreglar ese asunto, pero nunca cumplió.
Valtierra manifiesta estar intrigado del porqué esas personas se atrevieron a secuestrarlo, pues “fue horrible, fue horrible”, es un trauma muy difícil de superar e imposible de olvidar, igualmente para sus empleados que trabajan para él y esposa.
El martes, ya eran como las 6 o 7 de la tarde del mismo lunes, solo lo custodiaba una persona, pero llegaron dos mas y les dijo que “había pedo” y salieron rápido, lo dejaron ahí hasta que llegó la policía, “gracias a Dios estoy vivo, pero no tan bien de salud porque es algo que no cualquiera aguanta”.
Señala que eso que vivió fue una pesadilla de la que podría seguir enfrentando, pues al haber sido rescatado y no haber entregado lo que le pedían no sabe como vayan a reaccionar, por lo que ahora tendrá que andarse cuidando, “lo peor de todo es que no los conozco, cada que se me acerca una persona que no conozco se me afigura que es una de ellas y me quiere hacer algo, me volví muy desconfiado de la gente ahora”, dice.
Asegura nunca haber tenido problemas con nadie, ni aquí ni en Estados Unidos.
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