Aparte de la mala imagen y la pedidera de dinero, son potenciales rateros
Por: Alberto Aldrete Valdez
PTO. PEÑASCO SON.
Los comerciantes del centro de esta población, así como las familias del primer cuadro de la ciudad, sobre todo del área cercana a la estación del ferrocarril, ya no saben que hacer para evitar la presencia en sus establecimientos y sus hogares de los comúnmente llamados “trampitas”, ya que estas personas algunas enfermas por el alcoholismo y otras por las drogas, se presentan continuamente a pedir “una ayudadita”, como ellos le dicen, para comer o para satisfacer sus necesidades que su vicio les exige, presentando además un estado físico e higiénico nada agradable, además de que continuamente molestan a clientes de los diversos establecimientos de la comunidad, la mayoría haciendo uso de su común lenguaje y cortésmente les solicitan la ayudadita, pero no todo el tiempo lo hacen de esa manera.
Es así que hay quienes confundidos por sus borracheras hasta insultan a la gente cuando les niegan la ayuda, suscitándose así varios altercados en donde tiene que intervenir la policía.
A esto hay que agregarle el riesgo que estas personas corren al vivir y dormir a la intemperie, y son varios ya los casos de muerte que se han registrado aquí en la comunidad, uno de ellos asesinado por otro igual, pero eso no es todo, ahora se les unen personas que padecen de sus facultades mentales, las que por desgracia no tienen quien se haga cargo de ellos y vagan por las calles con toda libertad, exponiéndose a ser atropellados, como el caso ocurrido con “El Fletcher”, y no es posible que estén desatendidos, y aunque por lo regular son personas tranquilas, tienen sus momentos de violencia inconscientemente y pueden provocar algún incidente.
Los menos culpables de lo que pasa son estas personas, pues tanto el alcoholismo como la demencia que sufren son consideradas enfermedades, pero de lo que pueda pasar de eso sí somos responsables todos un poco.
Desgraciadamente el problema no es solo nuestro, esto esta pasando en todas las ciudades y a todos los niveles, y la solución se traduce en tener una casa de asistencia gratuita y así poder canalizar los casos mas graves a una clínica especial e
n Hermosillo o a cualquier otro lugar donde puedan ser atendidos, es por eso que hay que denunciar o hablar para que ayuden a esa gente, no hay que quedarnos con los brazos cruzados a que por algún milagro aparezca la solución, hay que buscarla nosotros mismos, no dejemos esto para lo último.
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