Se dicen muchas cosas, algunas son ciertas, otras no

Por: Alberto Aldrete Valdez
PTO. PEÑASCO SON.

No se puede negar que exista corrupción en los penales, pero tampoco se debe de exagerar la nota al grado de señalar que en los Centros de Readaptación Social de Sonora (Ceresos) se cobra por entrar a los familiares de los internos, y quien lo señale que lo denuncie ante la dirección porque eso está prohibido y penado por la ley, advierte el director del Cereso local Ricardo Félix Rosas.
Las parientes y amigos de los reclusos que se “mochan” para pasar cobijas, ropa, comida, radios, libros, cigarros y hasta televisores, es porque tienen sus cómplices adentro, ellos son los que corrompen, y si lo hacen también tienen su parte en el delito, pues bien dice el dicho que “tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata”, por ello el director no descarta que se pueda dar, porque es difícil estar detrás de cada guardia, pero si hay alguien que lo denuncie se procede en su contra, afirmó.
Las autoridades del Cereso cuando se les ha cuestionado por el tráfico de drogas u otros objetos prohibidos al interior de los penales, éstas han dicho que son, en todo caso, los familiares y amigos de los internos los que tratan de introducir los estupefacientes, con las medidas de seguridad que se aplican a los visitantes que entran y salen de los Ceresos, no creo que haya forma de introducir droga y demás cosas a los penales sin que los guardias se den cuenta, dice Félix Rosas.
Los penales de Sonora tienen sus días de visita - sábados, domingos y jueves -, de 7:00 de la mañana a 1:00 de la tarde, pero es todo un show para entrar y salir de ellos, para entrar los visitantes se tienen que formar en la puerta principal del penal, portando en sus manos una credencial expedida por los Centros de Readaptación, la credencial está hecha en papel seguridad y cuenta con fotografía de la persona que visita.
Además lleva el nombre del interno a quien visita y su parentesco, asimismo la credencial lleva un código de barras con un número único de identificación. Los visitantes son conducidos al área de “Ventanillas de Registros” por trabajadoras sociales que supervisan el traslado, en ese lugar se encuentran las terminales de cómputo con personal de informática que supervisa el registro, explica el director.

En las revisiones corporales no hay contacto físico, aseguran las autoridades

Los visitantes pasan su credencial por un lector digital que escanea el código de barras y con ese procedimiento aparecen en pantalla los datos de la visita, mismos que son cotejados con los de la credencial; si el interno es de nuevo ingreso y tiene visita se utiliza el criterio para permitir la visita, pero quienes tengan interés en visitarlo deben tramitar la credencial que expide el propio Cereso, esto se hace en todos los penales de Sonora.
Después los hombres y las mujeres visitantes se forman en fila para la revisión, que por supuesto son filas distintas para las damas y para los caballeros, al llegar al punto de control son revisados los alimentos y objetos que pudieran traer los visitantes, luego pasan a los cubículos de revisión corporal, donde sin contacto físico se revisa visualmente al visitante, siendo mujeres celadoras las que lo hacen con las damas.
El director admite que hay quienes se molestan porque consideran humillante la revisión, pero son reglas que se deben cumplir, aduce que son escasas las veces que alguien se opone a una revisión, pero se usa el criterio dependiendo de la persona y su aspecto cuando se endurece la revisión, sobre todo porque hay antecedentes de haber sido sorprendido antes de intentar pasar algo ilegal, dijo.
Félix Rosas reveló que en semanas pasadas se tuvo una inspección al interior de parte de visitadores de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, quienes se entrevistaron con algunos reos al azar, se checaron instalaciones y platicaron con algunos de los familiares de los presos, se hizo un diagnóstico, pero aun no se ha recibido ninguna recomendación, quizás -dice- no hubo motivos, sin embargo dice estar consciente que existen algunas inconformidades hacia el interior, como es el caso de las preliberaciones, por citar una, dijo.

En los penales de Sonora hay internos ricos y pobres; los ricos la pasan mejor

Mucho se insiste que existe corrupción en los penales de México y no es nada nuevo, porque es como en la sociedad en general, no todos somos iguales…Los internos que tienen dinero viven mejor que los que no tienen. En los penales también hay ricos y pobres. Los ricos pueden comprar todo, desde privilegios personales hasta buena comida. Para eso es el dinero, para comprar. No es nada nuevo que hay corrupción, porque el dinero corrompe.
Lo anterior puede ser que suceda en los grandes penales que albergan miles de presos, pero en el Puerto Peñasco, principalmente porque el 99% de sus internos son del fuero común y su poder de corrupción se ve reducido, pero además, dice Félix Rosas, en un penal tan chico sería muy notorio y habría muchas quejas, sin embargo acepta que se puedan dar casos de custodios que se comporten indiferentes en algunos casos a cambio de algo, pero eso sería mínimo.
Hay personas que se dedican a introducir drogas y demás estupefacientes a los penales y buscan corromper a guardias, custodios y hasta directores de los Centro de Readaptación. Son narcotraficantes que operan de fuera hacia dentro, porque adentro hay buenos clientes y que pagan mejor que los de afuera. Esos narcos se ponen de acuerdo con personas encargadas de las revisiones y es así como logran sus propósitos, pero en el caso del Cereso de Peñasco eso es poco probable porque no es un centro atractivo para los narcotraficantes debido a la poca población que tiene, que son 286 internos, entre los cuales son 11 mujeres.
Se habla de que los visitantes de los penales pagan hasta 500 pesos para no ser revisados, lo que significa que hay corrupción provocada por las mismas visitas, esto hace pensar que si se paga por no ser revisados, debe de pagarse aún más para introducir la droga o armas a los penales, al respecto, Félix Rosas admite haber escuchado eso en ciudades grandes, pero reitera que hay mucha fantasía en ello, porque se le hace difícil que ocurra, sobre todo porque se generaría un grave problema al interior y después saldría peor, sin embargo revela que no se da golpes de pecho de que cosas así puedan ocurrir en otros penales.
Respecto al sustento legal para la revisión corporal tiene origen en el Artículo 16 Fracción XIII del Reglamento Interior de los Centros de Readaptación Social en el Estado, que señala como obligación del personal de custodia revisar minuciosamente a las personas, vehículos u objetos que entren y salgan al penal, con la cortesía debida…Órale.
No hay que olvidar que el año pasado fueron reconocidos los Centros de Readaptación Social (Ceresos) de Sonora y se pusieron de ejemplo a nivel nacional, lo que sí es un hecho es que los penales de la entidad ya no son los mismos de antes, no son las cárceles de antes, pero como dice la canción “Aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prisión”.

No todo es tristeza ni enfado al interior

El mantener ocupado el tiempo de todos los internos ha sido una preocupación y meta de la dirección de este penal, por ello y aprovechando apoyos y colaboraciones, se llevan a cabo torneos deportivos, incluso externos, en donde equipos de la ciudad asisten a sostener encuentros con los presos; se fomenta el estudio con el apoyo del ISEA y el DIF; se reciben grupos religiosos y se imparten cursos de carpintería y electricidad, y de alguna manera, aunque no a nivel comercial y gran escala, se venden productos que en el interior se fabrican.
Por otra parte, en los días festivos, como Navidad, Día del Niño, Día de la Madre y Día del Padre, se organizan eventos en donde conviven los internos con sus familias, en donde hay intercambio de regalos, baile, música en vivo y en general una sana convivencia que hace que los internos tiren el estrés que les ocasiona estar encerrados.
Finalmente el director Ricardo Félix Rosas, quien advierte que no viene a darse golpes de pecho por tantas cosas que se dicen de los penales, por lo menos en el de Puerto Peñasco se hace lo imposible por mantener buen control a los presos, y cree que hasta hoy se ha logrado, pues no se han registrado brotes de inconformidad, y eso ya es ganancia.

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