Por: Silvano Galicia Guerra
PUERTO PEÑASCO, SON.

Algo malo debe de estarle pasando a nuestra ciudad, y malo por supuesto, ya que desde un tiempo a esta parte están sucediendo cosas que nos indican que un foco amarillo está encendido, las señales son bastante claras, no debo recordarles a todos los que llegamos a este bello puerto hace algunos años, que muchos llegamos a cubrir puestos en trabajos empresariales, otros a cubrir vacantes en puestos de de los gobiernos Estatales o Federales, la mayoría llegamos de ciudades lejanas, con climas diferentes, quizá mas benignos, lo que fue difícil al principio, pero al sentir la tranquilidad con la que se vivía en “el pueblo” no hace muchos años, lo escogimos para crear a nuestros hijos, unos, otros los vimos salir del vientre de nuestras esposas en esta ciudad, agregaré solo que cuando fuimos enterados de nuestro cambio a este lugar “perdido” en el mapa de nuestro México, pronto nos comunicamos con nuestros respectivos jefes superiores, para expresarle nuestra buena disposición, a la vez que le recordábamos que nuestra estadía en la Ciudad era “por mientras”, por algunos meses, y cumplido el primer objetivo, se nos asignara a una ciudad mas comunicada.
Para que recordar que ya fuimos testigos de algunas muertes violentas, y desgraciadamente, algunos de los autores materiales de esos asesinatos andan sueltos, de la misma manera que nos enteramos de riñas colectivas en distintos rumbos de la Ciudad, y los resultados de estas riñas, han sido jóvenes que no rebasan los 20 años de edad, mutilados de por vida, si señor, mutilados por las lesiones que les fueron inferidas, lo mas grave es que por instinto no perdieron la vida, ya que como pudieron, alcanzaron a cubrirse partes vitales, principalmente la cabeza, suerte que no corrieron algunos que han sido lesionados con armas distintas, desde armas de fuego, hasta objetos contundentes, o armas punzo cortantes, y sus cuerpos fueron dañados de tal manera, que terminaron en la plancha del médico forense.
Buscar culpables cuando las cosas no tienen remedio, me parece inútil, hay muchos factores que influyeron para que los hechos violentos se fueran dando como hasta la fecha, aquí si me gustaría enumerar algunos, y el primero de ellos es, y ha sido, la complacencia de los padres de familia, quienes nunca se han preocupado por ponerle freno a sus hijos, ni pensar en inculcarles valores morales o religiosos, salvo muy pocas, y honrosas excepciones, la irresponsabilidad de los padres de familia es contundente, y lo vemos cuando se ven obligados a acudir en horas de la madrugada por sus hijos que fueron detenidos por guardianes del orden público, (policías) por faltas que van desde las llamadas al Bando de Policía y Buen Gobierno, hasta las que ameritan turnación ante el Agente Ministerial, ¡culpar a la policía!, hay casos tan graves, que el detenido no llega aún a los 14 años de edad, y los padres de familia tratan de “justificar” de alguna manera el hecho de que su hijo fue detenido a las 3 o 4 de la madrugada, escuchando frases como estas: “nada mas andaba dando la vuelta”, “mi hijo no es un delincuente para que esté encerrado en una celda”, “me quejaré ante todas las instancias por que mi hijo es menor de edad y la obligación de la policía es llevarlo a mi casa, no encerrarlo en una celda”, “si no andaban haciendo nada malo”, y la cara de incredulidad se dibuja en sus rostros cuando los jueces les muestran los objetos que les fueron decomisados a la hora de su detención, palos de golf, bates de béisbol, manoplas, navajas, barrotes con empuñadura, algunos con objetos filosos en las puntas, entre mas daño hagan, mejor, y aún así defienden “la inocencia” de “su niño”.
Para que decirles que el disgusto es mucho mayor cuando son certificados y el médico legista de turno diagnosticó, segundo o tercer grado de ebriedad, hay muchos padres de familia que piden se les permita que su médico familiar emita también su diagnóstico, nada mas ridículo, el médico encargado de certificar a los detenidos, por lo regular no los conoce, no hay nada que los relacione, y los padres terminan por decir que el certificado fue falseado, allí es donde estamos fallando como padres, así el chamaco se esté “muriendo de la cruda”, le echamos la culpa a la policía de que la detención no tuvo justificación.
Finalmente tratamos por todos los medios de que “El Niño” salga libre, nos cueste los que nos cueste, claro que estamos hablando de dinero, y “El Niño” al observar la sobre protección, regresa a la calle a “pasear nada mas”, muchas veces, el mismo día que fue liberado, ya sabe que sus padres lo van a sacar de la cárcel, “cueste, lo que cueste”, aún que la libertad “del niño” haya costado varias decenas de miles de pesos, mutilaciones de por vida en un semejante, y quizá una vida joven y con un porvenir abierto, y nadie me lo contó, lo estamos viviendo y viendo, finalmente, ¿ya sabe en donde están sus hijos esta madrugada?, ¿Duerme usted bien después de haber liberado a su “niño” de un problema como los aquí planteados?.

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