He consultado con algunos compañeros de los medios, su opinión acerca de lo que está pasando en Sonora y he escuchado dos opiniones que me asustan: “Esto es la guerra”, “es el narco desatado”. De repente Sonora se paralizó, pareciera como si no existiéramos, pero esto es una contradicción porque existimos más que antes.
Los ojos del mundo están puestos en nosotros. De los políticos ni nos acordamos, menos de los maestros, ni que decir de los pescadores, nadie en Sonora habla de otra cosa, el tema en las oficinas, centros de trabajo, cafeterías y en los parques no es otro.
Creo que los ciudadanos tenemos que dejarle a las autoridades la responsabilidad de velar por nuestra seguridad, esa es su función.
Nosotros tendremos que hacer un alto en el camino para evaluar que hemos hecho como sociedad para merecer lo que estamos viviendo.
Lo que ha estado pasando en Sonora y en nuestro país sólo es producto de la descomposición social, de la falta de valores, esa es nuestra responsabilidad.
Lo hemos dicho muchas veces, el problema de la seguridad pública no es un asunto de la autoridad, no es un asunto del Estado solamente, es un problema que nos compete a todos.
Quizá algunos se pregunten qué fue primero, si el huevo o la gallina, es decir, si lo que estamos viviendo es por incompetencia de las autoridades o porque los padres de familia no supimos educar a nuestros hijos.
Este es un tema muy complejo porque estamos hablando de toda una industria, de una industria que es dirigida por seres humanos, de ahí que también es un tema sensible porque estamos hablando de personas comunes y corrientes, de seres humanos que igual que muchos de nosotros, fueron a la escuela, soñaron alguna vez con Santa Claus, jugaron a las canicas y hasta quizá participaron en algún concurso de poesía o de oratoria en la primaria.
Son hombres y mujeres que perdieron el rumbo, que quizá olvidaron los valores que les inculcaron sus padres, o quizá no se los inculcaron.
De lo que sucede en Sonora y en nuestro país hay muchos responsables. Perdón por lo que voy a decir, pero también son responsables los consumidores de drogas. Aquí se aplicaría el mismo dicho: ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? Si no hay consumidores no hay droga y si no hay droga no hay consumidores.
Es como la industria del tabaco, de la leche o de cualquier otro producto que existe en el mercado.
En los hogares mexicanos está la falla y quizá las razones son muchas, pero al Estado también le falta hacer su parte. ¿Desde cuándo los gobiernos de los tres niveles no realizan una campaña antidrogas?, ¿Cuándo fue la última vez que nos invitaron a no consumir drogas, que trataron de concienciar a los niños, a los jóvenes y a los adultos de los daños que ocasionan?.
Ante la ola de violencia, ya el presidente de la República Felipe Calderón declaró que el problema no era solamente de él y tiene razón, pero pudo haber dicho otra cosa.
Su declaración equivale al, ¿y yo por qué?, que hizo famoso Vicente Fox.
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