Por: Alberto Aldrete Valdez
PTO. PE脩ASCO SON.
Comprobado est谩 que lo referente a las banquetas de un centro de poblaci贸n, para muchos es un tema irrelevante, que no merece mayor atenci贸n; postura con la que, por supuesto, no coincidimos en la l铆nea editorial de este peri贸dico, y por ello, de manera frecuente, aqu铆 hemos insistido en el asunto, reclamando la atenci贸n urgente que al mismo debemos dar tanto las autoridades como el vecindario.
Nuestra postura en este sentido, se vio reforzada el mi茅rcoles 16 de este mes, en el m谩s influyente espacio informativo de Televisa, el Noticiero, de Joaqu铆n L贸pez D贸riga, cuando vimos y escuchamos a uno de los m谩s destacados intelectuales mexicanos, H茅ctor Aguilar Cam铆n, dedicar su comentario en la secci贸n 鈥淓n la opini贸n de鈥︹, al tema de las banquetas, ubicando a 茅stas como sustancial reflejo de la interrelaci贸n existente entre gobernantes y gobernados.
Las banquetas dicen mucho sobre una ciudad o un pueblo y sus habitantes, porque de las condiciones en que ellas se encuentran se deducen muchos aspectos del lugar, relativos a la organizaci贸n y orden con que ah铆 se vive, concluyendo que se cuenta con autoridades capaces de crear los necesarios reglamentos y, sobre todo, de velar que 茅stos se cumplan, frente a una sociedad que acata puntual y disciplinadamente las normas vigentes.
Contar con banquetas uniformes y libres de obst谩culos favorece la buena imagen urbana, adem谩s que, por encima de ello, contribuye a las condiciones de seguridad para las personas que por ellas transitan, d谩ndoles el espacio adecuado para caminar, sin exponerse a ser atropellados por un veh铆culo.
Desgraciadamente, nuestra ciudad de Puerto Pe帽asco arrastra una nociva tradici贸n de la peor anarqu铆a en cuanto a las banquetas, que cada quien construye a su personal capricho sin ajustarse a reglamento alguno y con total desprecio hacia sus semejantes. Y, como si lo anterior no fuera bastante, esas mismas horribles banquetas son utilizadas de manera absurda e indebida, desde quienes las usan para transitar en bicicletas, patines y patinetas, con todos los riesgos que ello representa, hasta los que de plano las bloquean a los peatones, utiliz谩ndolas como estacionamiento de veh铆culos o, en el colmo de los casos, estableciendo sobre ellas diversos giros mercantiles, sobre todo de venta de alimentos o venta de artesan铆as.
Tenemos entendido que el Ayuntamiento ya cuenta con reglamentos referentes a la construcci贸n de banquetas y fachadas y el uso que debe hacerse de 茅stas, los que deben actualizarse y ponerse en total vigencia, y en caso de que no se tengan, pues proceder a elaborarlos y aprobarlos cuanto antes, ejerciendo las facultades que les otorga la ley.
De veras no exageramos, y seguro que muchas personas coinciden con nosotros, en que el ordenamiento de las banquetas de la ciudad es asunto prioritario que debe ser atendido por todos de manera urgente, con lo cual estar铆amos mejorando sustancialmente la calidad de vida en nuestro entorno.
Aqu铆 el gobierno municipal tiene una tarea de insospechada trascendencia, cuya soluci贸n lo ubicar铆a positivamente en la historia, mucho mejor que algunas obras de vano relumbr贸n.
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