Por: Alberto Aldrete Valdez
PTO. PEÑASCO SON
De los servicios públicos que presta la autoridad en todos niveles, quizá es la basura el que más ruido hace por lo que implica la vista y sus consecuencias: hay peste, plagas, un desorden propiciado por inadecuados sistemas o muchas otras razones, el caso es que se ha convertido en un serio problema para las administraciones.
El caso de Puerto Peñasco no es la excepción, aunque digan, declaren y aseguren que es un problema resuelto, lo contrario salta a la vista y las quejas ciudadanas son cotidianas; el tener un servicio eficiente de limpia implica una serie de estrategias que a veces escapan de las manos de la misma autoridad.
Ha surgido el tema y hay quienes consideran que el alcalde Heriberto Rentería Sánchez tendría el problema serio al enfrentar al monstruo que implica, desde la dotación de “herramientas” necesarias, que ya ha logrado, hasta su destino final que no lo ha hecho, pero también el control de lo que son los basureros clandestinos que son focos de contaminación, provocando que se convierta incluso, en otro problema más.
Pensar en la recolección es imaginar lo que significa tener los camiones necesarios para una población que a diario crece y genera un sinnúmero de desperdicios, y para muestra hay que ver lo que se acumula en cada hogar, que se ve reflejado en algunas esquinas o frente a un hogar que padece los olores y demás cosas propias del desperdicio cotidiano.
Los camiones no paran, trabajan todo el día en distintos turnos y como toda máquina se llegan a descomponer, lo que implica tener un taller o servicio que los tenga al día para enfrentar los retos de la sociedad que exige una ciudad limpia y que todo lo que se desperdicia se vaya a un sitio donde haga el menor impacto posible.
En algunas ciudades del país han concesionado el servicio de limpia a particulares, que, lejos de cobrar a la ciudadanía, hacen el negocio completo, es decir, desde la pepena inicial del transporte hasta el fin de los mismos en tiraderos habilitados para tal efecto, con su adecuada separación e industrialización de los mismos, lo que constituye también un beneficio adicional. Muchas veces tiramos cosas que son aprovechables aún pero no tenemos quizá en casa la infraestructura necesaria para hacerlo, lo que sí tienen los que mantienen el servicio vigente.
Quieran o no, digan lo que digan las autoridades, la basura sigue siendo problema para este pujante y próspero municipio.
Hay que poner todos un poco de nuestra parte para que el asunto se pueda atender adecuadamente, pero, como en otros problemas que involucran a la sociedad es ésta la que tiene que poner remedios con todas sus partes: quien gobierna y quien es gobernado.
Entonces, si queremos que Puerto Peñasco siga siendo la ciudad limpia que todos anhelamos, hay que exigir al presidente y su equipo que nos atiendan, pero por otra parte, hacer la parte de tarea que nos corresponde, y entonces, podremos gozar de un sitio adecuado para vivir y que nuestros hijos crezcan con la menor cantidad posible de inconvenientes, que, finalmente, es la tarea de cualquier padre de familia que se jacta de ser responsable.
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