Por: Alberto García Ochoa.
Mientras que el Partido Revolucionario Institucional Sonora tomó la decisión de abrir su proceso “interno” de elección del candidato al Gobierno de Sonora a todos los ciudadanos sonorenses con credencial de elector (más o menos 1 MILLÓN), esperando que en dicho proceso abierto participen el mayor número de los sonorenses posible, estimando involucrar en suma entre 400,000 y 500,000 votos ciudadanos para uno u otro de sus 4 precandidatos registrados, en contraparte el Partido Acción Nacional Sonora decidió limitar dicho proceso al escrutinio de los Miembros Activos y Adherentes empadronados, que suman más o menos 22,500 votos, si todos acuden a votar por alguno de los tres precandidatos panistas registrados. Cuestión de enfoque y visión entre una dirigencia Estatal priísta y la otra panista.
Hace seis años el PRI Sonora hizo lo mismo: Abrió su proceso de selección de candidato a Gobernador y aunque por estrechísimo margen GANO al PAN la elección constitucional de julio de 2003. ¿Qué habría sido del PRI si la selección del candidato tricolor al Gobierno de Sonora hubiese sido tomada de manera cupular ó limitada a un puñado de militantes o delegados numerarios en convención cerrada a los ciudadanos sonorenses?, Seguro otra. Aun así, abierta y democrática como se dio en 2006 la elección del Candidato del PRI a Gobernador, al PAN solo le hicieron falta mil votos para “arrebatarle” al PRI el edificio de Gobierno Estatal. Inteligente decisión de los priístas de ese momento.
En aquel tiempo y ante la decisión de Armando “El Torpedo” López Nogales, Gobernador de Sonora, de imponer como candidato a Gobernador por el PRI a su amigo de parrandas, el Lic. Alfonso Molina Ruibal, fue entonces que surgió un candidato “rebelde”; Eduardo Bours Castelo, quien contra la “cargada” que ya se había dado en torno al candidato oficial del Gobernador “bohemio”, por no decirle borracho, este candidato rebelde se opuso a dicha decisión unilateral y contra la naturaleza humana (pragmáticamente interesada y convenenciera) y contra todos los pronósticos logró ganarle al hombre del Gobernador, a quien Beltrones calificó después del inusitado hecho como un torpe político. De ahí el mote de “El Torpedo”. Aquellos fueron otros tiempos, muy distintos a los que se viven actualmente.
Hoy el Gobernador Eduardo “the Governator” Bours Castelo, olvidando su naturaleza democrática intenta imponer como candidato oficial del PRI y como su sucesor al Senador con Licencia, Alfonso “El Vaquero” Elías Serrano. Y para ello ha ordenado a todo aquel que está acomodado en la estructura de Gobierno que él encabeza y a muchos más acomodados en las estructuras de los Gobiernos Municipales afines al “Governator” que se “alineen” en torno a su amigo de cabalgatas: al Senador Alfonso “El Vaquero” Elías Serrano. Para desgracia del “Vaquero”, muy parecido a aquel suceso ocurrido a Molina Ruibal en 2006, surge de nueva cuenta un candidato rebelde en contra de tal pretendida imposición. El alcalde de Hermosillo con licencia, Ernesto “El Borrego” Gándara Camou, se OPONE a que su amigo Eduardo Bours lo siente en la silla de montar en donde el propio Gobernador cabalga y entonces se rebela a su “viejo” padrino político. A quien le debe el favor de haber sido sentarlo en la silla de la Presidencia Municipal de Hermosillo. La historia se repite, aunque con muy diferentes protagonistas. Hoy es “El Borrego” quien intentará repetir la hazaña que logró su “viejo” padrino político, Eduardo Bours, en 1996: Ganarle al Gobernador en turno; ganarle a Alfonso “El Vaquero” Elías, el “candidato oficial” del PRI Sonora, propiedad del “Governator”.
Hay seis años de distancia entre un Gobernador y otro. Más bien hay una diferencia abismal entre Armando “El Torpedo” López Nogales y Eduardo “El Governator” Bours Castelo. Nada que ver. El primero un bohemio, el segundo un dictador democratizador. Igual distancia entre los actuales precandidatos Alfonso “El Vaquero” Elías Serrano y Ernesto “El Borrego” Gándara Camou, protagonistas políticos del momento que buscan escribir su propia historia. ¿Acaso el final será el mismo que en 2006? Cuestión de tiempo para tener la respuesta.
Mientras, la historia la escriben los priístas, quienes traen al pueblo de Sonora involucrado en una gran revuelta política en la que promueven su democrática decisión de ABRIR su proceso interno a los ciudadanos comunes, para así intentar interesarlos y hacer participar al mayor número de sonorenses con credencial para votar en la elección de la mejor propuesta tricolor al Gobierno de Sonora, activando de una buena vez el voto duro priísta, para que este “en forma” para la próxima elección constitucional y a la vez “ganando” nuevas simpatías para el PRI y sus candidatos a puestos de elección popular. NOMAS.
Por su lectura, gracias.
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