Por: Alberto Aldrete Valdez
PTO. PEÑASCO SON.
Mucha gente no ha entendido que si bien es cierto que hay un incremento en actos vandálicos en todo el país, la ola de violencia tiene ciertos parámetros que hay que observar, y quien asume conductas dentro de la normalidad social no tiene conflictos.
Agencias de viajes, autoridades de los Estados Unidos y uno que otro rector de universidad americana han pedido a los más de 100 mil jóvenes universitarios de aquella nación no venir a México por los índices de violencia que se presentan, diciendo que pueden ser víctimas en aras de buscar diversión. Nada más falso.
Miles de norteamericanos cuyas edades se encuentran alrededor de los 18 años vienen a nuestro país; se dice que en promedio unos cien mil llegan a territorio azteca para ubicarse en sitios como La Paz, Mazatlán, Can Cún, Acapulco, Puerto Vallarta, Puerto Peñasco, Cabo San Lucas, Rosarito y otros puntos como la Rivera Maya en general, son algunos de los lugares que reciben a este grupo de turistas que gastan entre 120 y 900 dólares por estar una semana entera en nuestro país, disfrutando de vacaciones que se presentan en la escuela denominada High School, y que no coinciden con los períodos de asueto de los padres de estos jóvenes americanos, quienes vienen a divertirse, jugar, bailar, embriagarse, consumir drogas y una que otra conducta que choca con los bandos de policía y buen gobierno, así como costumbres sociales de México.
No nos espanta. Hay quien se pregunta el nombre de los mayoritariamente beneficiados con estos movimientos turísticos: los hoteles de los sitios a donde llegan, antros y restaurantes… o las agencias de viajes que organizan vuelos charter con un “todo incluido”, y que representa gasto de avión, hospedaje y nada más, garantizando mucha diversión, sin límites, es decir, a tope.
Puerto Peñasco tiene un impacto interesante en materia económica y turística, ya que hacia nuestras playas llegan infinidad de muchachos “gringos” a pasar sus vacaciones; El Sandy Beach, La Choya, el Mirador, la calle 13, entre otros, son sitios a donde llegan en grupos y se dedican a divertirse y pagar mucho dinero por hacerlo, mismo que se acredita a cuentas de restauranteros, hoteleros y otros prestadores de servicios. Siempre, quien gana es quien tiene la infraestructura necesaria para atender a los turistas, y la temporada que está en jauja tiene muchas unidades que sumar en todos sentidos.
Hay ingresos en hoteles, restaurantes, antros, depósitos, tiendas de conveniencia, lugares de venta de souvenirs, renta de cuatrimotos, cantinas y bares en general, es decir, por la bondad de nuestras leyes se permiten muchas cosas que los muchachos no tienen acceso en su lugar de residencia u origen, y eso propicia que haya dinero, mucho dinero flotando en las calles de sitios de preferencia de éstos grupos de estudiantes.
La derrama económica que significa nos debe alegrar a todos, y claro, las autoridades de los sitios a donde llegan deberán hacer un plan adecuado donde se permita observar el cumplimiento de la ley, pero no ser represivos al mismo tiempo, es decir, contar con una policía muy consciente de la importancia que tiene para la economía en general la visita de los spring breakers.
Seguramente las autoridades de turismo en el estado han establecido ya programas para no dejar pasar la oportunidad que se presenta en el sentido de que hay dinero para muchos peñasquenses relacionados de alguna manera con la actividad turística y prestación de servicios.
Insistimos: todo tiene riesgos y no faltará uno que otro incongruente que vea en esta temporada como una oportunidad para abusar de los turistas “gringos”, y otros que piensan que se presenta también el momento de aprovechar para vender lo que en épocas normales del año no sale, por la falta de dinero y de turistas, sin lugar a dudas.
Si usted se topa con un grupo de “güeritos” jóvenes en cualquier parte de la ciudad, atienda sus dudas, ayude a que se sientan a gusto en nuestra tierra, porque de eso dependerá que se queden más tiempo del programado, con la consecuente derrama económica para todos.
Esperamos que no haya problemas y se pueda revertir la mala fama que algunos norteamericanos nos han hecho a los mexicanos. No somos el peor país del mundo, hay muchas cosas que se rescatan, pese a los pensamientos negativos de unos cuantos que luego no saben ni qué decir con tal de ganar reflectores y salir en el periódico del día siguiente.
Bienvenidos pues, los spring breakers, y esperamos que la estancia de estos jóvenes americanos no sea conflictiva, ni para ellos ni para nosotros; que se diviertan mucho y que ganemos los que estamos involucrados en el sector productivo y de servicios turísticos
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