Por: Juan Manuel Navarro C.
SONOYTA, SON.
En cada incineración de droga quien paga las consecuencias por vivir cerca del lugar en donde la queman es la población, porque las densas humaredas caen en horas de la madrugada, sintiéndose un fuerte a olor a mariguana, lo que ha propiciado el malestar de la mayoría de las familias.
Esto se viene dando desde hace tiempo, pero el problema se acrecienta cuando se reducen a cenizas de toneladas de mota quemada, ya que todo el humo se desprende a las alturas, pero esta posteriormente recaen sobre la superficie tipo sereno, lo que hace que a mas de cuatro los ponga en órbita.
Por ser este lugar sede de las instalaciones militares, la Secretaría de la Defensa Nacional debería de implementar otro tipo de mecanismos para llevar a cabo la quema de droga, que bien pudiera ser en el lugar que antes se quemaban, el campo de tiro al blanco “El Venadito”, ya que ello además de contaminar el entorno ecológico, origina problema al resto de la sociedad, quien no tiene nada que ver con ese hechos.
Si bien es una gran labor de las autoridades federales realizar estos decomisos, cuyo objetivo es seguir envenenando a la humanidad, también se deberían de tomar las precauciones para que cambien este tipo de acciones e incluso que se acondicionen las instalaciones con mecanismos mas modernos, en donde se evite que salga la inmensa humareda que es la que ocasiona mayores daños, porque al caer en horas de la madrugada prácticamente toda la población la absorbe.
La población sugiere que las autoridades federales no quemen en grandes volúmenes, que lo hagan con cantidades menores a fin de evitar tales hechos, porque de seguir así el problema crecerá, porque mientras por un lado la decomisan para retirarla del consumo humano, por el otro la están regresando a un segmento de la sociedad a través del humo.
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