Por: Alberto Aldrete Valdez
Uno de los errores más importantes de todos los procesos electorales está en el pensar que la percepción no vota. Ciertamente no agarra a nadie de la manita, pero si, en la conciencia colectiva logra a influir para que las cosas sucedan en un sentido o en otro.
Por eso es importante entender que la percepción se construye realizando múltiples actividades que dan la vuelta en 360 grados en todos los terrenos, en la mercadotecnia, en los medios de comunicación, en el terreno que se visita, en el discurso, en la prospectiva.
Pero también es fundamental destacar que la percepción no vota sola. No vota por caprichos individuales y menos por antojos derivados de acuerdos no logrados o bien, sencillamente, porque se nos antoja ser dueños de la verdad, o porque creemos que el fiel de la balanza está, en el aporte cotidiano que hacemos en los medios.
La percepción se edifica las 24 horas, saludando, mirando a la gente a los ojos, haciendo lo correcto, cuando se está al aire, enviando los mensajes adecuados. En fin, llenando todos los espacios para que el TODO quede integrado y el éxito se pueda lograr de manera contundente y firme.
Hacemos la observación porque existen hoy en el proceso dos importantes grupos. Los que se han dedicado a trabajar en todos los sentidos y los que están activos, pero a media agua, haciendo un trabajo chambón. Los primeros son simples de detectar, los vimos en la calle dorados por el sol. Aparecen positivos en las encuestas y palmo a palmo no dejar nada al azar.
En el segundo, las actividades están derivadas del seguimiento de la agenda de los líderes, sus acciones son reactivas y la proclividad a la agresión y descalificación de sus adversarios, es la constante.
Ya estamos en la recta final, se acabó el tiempo de campaña, muchos fuimos testigos de la polarización de la campaña, y en ese contexto pudimos ver quien actuó con mejor inteligencia y quien logró convencer mas gente, pero que le quede muy claro, los medios de comunicación no fuimos, ni somos, ni seremos aunque quisiésemos, los que vamos a inclinar al fiel de la balanza.
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