Ya pasaron las elecciones y el pueblo es el que ganó, claro está, el pueblo panista, que no implican nomás afiliados al partido, sino también simpatizantes y gente sin partido que miraron en los ideales de Alejandro Zepeda, el cambio necesario para la comunidad, este pueblo es el que ganó, los demás ahora estarán a la espera de que el próximo presidente realmente mejore Peñasco y los otros más estarán a la espera de que cometa errores para caerle en el lomo, así es en la política y en la sociedad, quienes estaremos más que atentos en las consecuencias de las elecciones, las traiciones tan de moda en el PRI, el daño que causaron los perredistas, los pocos votos para Convergencia y PT, que no funcionó en las otras fórmulas y las felicitaciones al ganador.
Todo eso es lo que llegó después de tanto alboroto en las campañas, propaganda al por mayor, mítines con multitudes de personas que llegaban de 3 mil hasta los 8 mil en asistencia en promedio, caminatas, pega de calcomanías y toda esa faramalla para convencer al ciudadano con edad para votar a que lo hiciera.
Unos se confiaron, otros se desanimaron, otros más se cambiaron de bando, hubo los que trabajaron más duro en la cuesta final y los mas siempre estuvieron a la expectativa de los rumores que se oían de boca en boca: unas elecciones espejo de lo que sucedió en 1991, año en que al perder el PAN hicieron destrozos en las calles y finalmente lo que fue un día que se esperaba tenso y con especulaciones de riñas campales, disturbios, pleitos y un escándalo mayor, se tradujo en un día de los más tranquilo, incluso hasta adormilado, al menos en la población en general, Puerto Peñasco fue un puerto en domingo como en todos los domingos, que fue a votar y ya, se esperaron los resultados y ya, no hubo desacuerdos, impugnaciones iníciales, solo hubo triunfo y aceptación, como debe serlo.
Las elecciones nos dejaron insatisfechos en el sentido de la polémica y el circo alrededor de ello, todo enojo y coraje se trago, los priistas se dejaron caer de la cima en que se creyeron estar por haberse asegurado el triunfo desde antes y tan solo las caras de decepción dieron de que hablar, los panistas a base de trabajo hicieron lo que siempre sucede, le ganaron calladitos al contrincante que se creía ganado, los demás partidos hicieron lo suyo aunque el PRD hizo lo mas t que fue parte de la diferencia, consiguió más votos que nunca en esta ciudad y logró hacerle un daño colateral grandísimo al PRI y con ello dejó ver el Profe Méndez que deshacerse de él tuvo efecto negativo.
En base a todo lo que pasó, podemos llegar a una conclusión; la mayoría de quienes votaron por el PAN, los disgustados de los demás partidos, los apáticos, los que no saben ni que onda y los restantes tienen más conocimiento en el trasfondo de las campañas, los chismes internos, los rumores de traiciones y divisiones, pero nadie, puedo asegurar, conoce de fondo el proyecto de campaña de Alex Zepeda; saber de que hablo de empleo, seguridad y bla bla no implica saber que hará con Peñasco, vaya en todo el país los candidatos ofertaron lo mismo: empleo, seguridad, bla bla y mas bla bla, la política también es una novela, que se acaben las revistas de política y que los políticos salgan en las revistas del corazón, así si gana la gente.

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