Los sueños y visiones de todo rocaportense es el mejoramiento de su puerto, salieron y votaron por quien cantó un nuevo camino al progreso de una ciudad que se vino estancando por la crisis económica y que urgÃa de renovarse y rescatar toda inversión que fuese vista en su costa.
Se votó por el empleo, por la pavimentación, por la ayuda al pueblo, se votó el bien común, por la empatÃa ciudadana en su aspecto total, y si, se votó por el partido que solo hubo de tener un trienio para demostrarle a Peñasco su capacidad, trienio fallido para muchos, logro de bien para otros, parteaguas para un nuevo comienzo con el nuevo trienio logrado para sus nuevas generaciones.
Que Peñasco logre mantener su nivel de ciudad prometedora y prospecto de un nuevo Cancún, Los Cabos o Acapulco, es la premisa principal con sus necesidades incomodas de mejoramiento en su desarrollo urbano, conversión de pueblo grande a ciudad de primer nivel y una satisfacción en sus habitantes que callen las peticiones de un nivel de vida mejor, o quizás no peor, pero que todos englobado haya demostrado en un mediano plazo que la transición, el voto dado al nuevo partido en el poder haya valido la pena, haya dejado buen sabor de boca en quien depositó la confianza en el nuevo presidente, en la nueva visión que se vendrá a demostrar con un nuevo surgimiento de ideas y propuestas.
Es fácil decirlo, escribirlo y hasta pensarlo, pero aun es más fácil y satisfactorio lograrlo, no cuesta nada la idea, no cuesta nada la intención y lo único que vendrá a costar es lo que la ciudadanÃa siempre a dotado al ayuntamiento en turno, dinero que se destina al mejoramiento de su ciudad y que su presidente debe manejar con su astucia, nada que el ser humano no haya logrado antes, con sus altibajos pero con el poder de hacer valer su jerarquÃa de benefactor del pueblo, con la idolatrÃa de sus actos y dejando a un lado el morbo por saber a quien se chingo, que se tranzo o que se hizo mal.
Si el poder de hacer y pensar todo eso está en nuestra mente, también en nuestra mente se encuentra esa iniciativa por hacer saber el camino y presionar y luego juzgar por lo que se hizo en un trienio que seguramente se verá repleto de vigilancia moral por parte de tanto quienes dieron su voto ganador como por quienes resultaron perdedores pero que mas allá de haber pensado en su futuro como funcionario o como acreedor de un tráfico de influencias, optaron por acondicionar su visión de ciudad con futro a un nuevo partido, aun nuevo presidente que de que dejara huella, lo hará y solo el tiempo, los tres años de poder podrán juzgarlo con exactitud.
Comments:
No hay comentarios