La confrontaci贸n no favorece a nadie en lo absoluto.

Antes de abordar el tema objeto de esta columna, quiero agradecer las muestras de reconocimiento que varias personas me han manifestado por conducirme, a decir de mi 煤nico y caro lector, con autenticidad, veracidad y siempre conciso al abordar temas de inter茅s ciudadano, con un alto grado de responsabilidad social, tomando en cuenta la parte que me corresponde sobre llevar en esta sociedad en la cual intervengo, en donde trato apegarme a los valores que mi familia me infund贸 y a la 茅tica producto de mi formaci贸n profesional, la cual gozo implementarla en los momento en la que orgullosamente la he ejercido. Mi amigo lector, inmensamente gracias.
Durante la semana pasada se suscit贸 un hecho que verdaderamente lamento. El Ej茅rcito Mexicano y las autoridades municipales encabezadas por el Lic. Agust铆n Quiroz Murrieta se enfrentaron en discusi贸n abierta, lo cual a todas luces causar谩 efectos negativos a la sociedad en la que vivimos. Para que haya un pleito debe de haber dos picudos. Uno que busca y otro que encuentra. En este caso el Ej茅rcito mexicano con sus extra帽as facultades al parecer le busc贸 pleito a la autoridad municipal y esta a su vez acept贸 meterse a la bronca.
La situaci贸n a la que me refiero se traduce a una supuesta acci贸n de elementos del Ej茅rcito nacional, quienes basan su actuar atendiendo una denuncia ciudadana sobre la ubicaci贸n de un carro que presumiblemente es robado, mismo que es utilizado por los titulares del DIF Municipal.
Ante esta vergonzante situaci贸n, el presidente municipal meti贸 al pleito a los regidores integrantes del VII Ayuntamiento de Gral. Plutarco El铆as Calles, quienes acordaron seg煤n sus facultades, denunciar la actuaci贸n del Ej茅rcito, la cual va a todas luces en detrimento a la coordinaci贸n entre autoridades e instancias. Es de resaltar la determinaci贸n de los funcionarios municipales al momento hacer valer la autonom铆a conferida constitucionalmente.
Por un lado est谩n los militares que dicen que sus acciones van en el sentido de salvaguardar la seguridad de la frontera, respaldados en el decreto presidencial en materia de seguridad nacional. Por otro lado est谩n las autoridades municipales quienes se amparan en lo que establece la Constituci贸n Pol铆tica de Los Estados Unidos Mexicanos en su Art铆culo 115, adem谩s de las leyes estatales de car谩cter gubernamental.
Quiz谩 los dos tengan raz贸n en su actuar, pero es evidente que la confrontaci贸n no favorece a nadie en lo absoluto. Momentos despu茅s de la discrepancia de facultades, miembros del empresariado local se manifestaban en contra de esta acci贸n, sin darle la raz贸n a una autoridad en espec铆fico. Claro esta que esta falta de coordinaci贸n y comunicaci贸n entre el Ej茅rcito y el gobierno local ir谩n en detrimento de la estabilidad de este municipio. Por las caracter铆sticas econ贸micas que soportan a Sonoyta, la incertidumbre se manifestar谩 en varios aspectos de nuestra vida com煤n. A nadie le conviene que el presidente municipal este peleado con el responsable de la Guarnici贸n Militar. Los pleitos a煤n ganados son perdidos. Si prevalece la arrogancia en ambas autoridades las siguientes acciones del Ej茅rcito militar son las ya acontecidas en diferentes municipios de la federaci贸n en donde se evidencia una realidad como la que en estos momentos vivimos en Sonoyta. En Tijuana, Quer茅taro, Ciudad Ju谩rez, Michoac谩n, Municipios de Guerrero y Quintana Roo, el Ej茅rcito a actuado en contra de autoridades federales, estatales y municipales para ejercer acciones de investigaci贸n que van desde el desarme de las corporaciones policiacas, como la captura de comandantes, diputados, regidores, presidentes municipales, aun amparados en el fuero constitucional que les asiste. En todos los casos prevalece un com煤n denominador. Ninguna autoridad realiza defensa alguna en contra de estas acciones de las fuerzas armadas.
En Sonoyta, Municipio de Gral. Plutarco El铆as Calles, Sonora, el pleito esta cantado entre la autoridad municipal y el Ej茅rcito, en donde incluso se involucra a los militares en actos de robo y arbitrariedad en su actuar. Si bien es cierto los oficiales militares no usaron los canales conducentes para dirigirse con las instancias municipal, esta 煤ltimas abonan a la discrepancia al responder a dicha agresi贸n con un ataque similar al que fueron objeto. Cuando pregunt茅 en conferencia de prensa directamente al presidente municipal si el Ayuntamiento utilizaba carros robados para su funcionamiento, la respuesta fue un contundente NO. El tiempo se encargar谩 de asistirle o negarle la raz贸n. Por lo pronto, la opini贸n p煤blica aduce que la decisi贸n tomada por el presidente municipal y por el propio Profesor Enrique Montes, fue la m谩s atinada, pues toman la bandera defensora de la ciudadan铆a sonoytense.
Si bien es cierto lo expresado en esta columna son meros enfoques particulares, aunque usted caro lector podr谩 darle el enfoque a raz贸n de su pensamiento y atar谩 los cabos necesarios para crear su propio criterio. Y ese criterio que se formaliza, es el que tendr谩 que defender hasta el final. Nos leemos en la pr贸xima edici贸n D.M.

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