Por: Héctor Aldrete Germán
PUERTO PEÑASCO, SONORA

La enorme cantidad de perros callejeros que hay en Puerto Peñasco y la problemática que traen consigo como lo son focos de infección y contaminación por heces y basura es enorme y las consecuencias de la falta de control podría salirse de control si los programas implementados no son hechos al pie de la letra.
Aunque no se tiene una cifra precisa de la cantidad de perros callejeros que deambulan por las calles, la cantidad de estos es enorme y las manadas de perros se pueden ver por las noches buscando comida en tambos de basura y en su búsqueda tumbándolos y despedazando bolsas de basura creando un cochinero en las calles de las colonias residenciales, donde alrededor del 60 o 70% de las mismas aun utilizan botes de basura por cada casa, declaro Efraín McDonough, Director de Oomislim de Puerto Peñasco.
Antes esta problemática de la contaminación generada por los perros callejeros, se está buscando como combatir y erradicar el problema de los perros por lo que se trabaja en conjunto con la Perrera Municipal y con la oficina de Salubridad para en conjunto trabajar y solucionar este problema y así desaparecer posibles focos de infección que son causantes de diversas enfermedades, mas aun problemas en las vías respiratorias.
Se está buscando que la perrera amplié su horario y que aumenten su flota vehicular, además Oomislim está gestionando para conseguir más contenedores de basura para la ciudad en un plan que pretende ubicar los mismos en las colonias de la ciudad para que por cada 2 cuadras se tenga un contenedor, lo que solucionaría el problema de la basura tirada por perros, además de los malos olores que despiden los tambos sin tapadera, indico McDonough.
Esta estrategia ya se implemento en parte de la ciudad, donde desde la calle 13 hasta la Avenida Revolución se cuentan con contenedores donde los habitantes arrojan su basura y ya no batallan con botes tirados y la basura regada por toda la calle.
Respecto a la responsabilidad de los tamberos en recoger la basura, en su contrato dice claramente “recolección de basura”, comenta McDonough, lo cual no implica que tengan que recoger la basura regada por culpa de los perros callejeros, aunque si hay trabajadores que en ocasiones ayudan y hacen un trabajo extra, solo que aquí el asunto primordial no es el hecho de que sea un trabajo extra o no sino las consecuencias que trae la basura regada como lo son los focos de infección que se genera y hasta la mala imagen urbana que se da.
Volviendo al tema de la perrera, McDonough señaló que como la misma se ubica dentro del relleno sanitario se está buscando gestionar para un horno crematorio para los perros que tienen que ser sacrificados pues actualmente estos son sacrificados y después enterrados en una fosa de alrededor de 2 metros de profundidad y 3 x 7 de ancho para después arrojar cal, optando por cremarlos con diesel mientras se logre la compra del horno debido al presupuesto corto que existe actualmente en el ayuntamiento.

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