SE ACABO UN AÑO DIFICIL, PERO VIENE OTRO INCIERTO, EXISTEN DUDAS

“No solo al inicio del año se nos presenta la oportunidad de volver a empezar. También ocurre al despertar cada mañana; se nos ofrece la posibilidad de comenzar de nuevo y de corregir nuestros errores”. (Baltasar McDonougth)… Quise escribir un artículo del 31 de diciembre con muy buenos deseos, pero no pude: no logré encontrar razones para suponer que 2010 no será peor que el año que termina. Ya conocemos los pronósticos: se perderán nuevos empleos, el dinero valdrá menos, la guerra contra el narcotráfico será más cruenta, el gobierno seguirá atrapado en sus paredes, el fantasma de la crisis seguirá en pie, los indicios de recuperación económica son débiles, todo esto son casi un hecho. ¿Cómo puede imaginarse algo bueno con un escenario como ése?. La verdad es que 2010 se presenta, en casi todos los sentidos, como una amenaza para la vida del país. Como si fuera un albur, nos acercamos a la conmemoración de los famosos centenarios en circunstancias que cortan la respiración. Y lo peor es que el mundo que nos rodea tampoco ofrece grandes esperanzas: Estados Unidos estará más ocupado en su propia recuperación que en evitar el deterioro de su vecino mexicano, excepto en los puntos que pongan en riesgo su seguridad; y en América Latina, la multiplicación de los gobiernos que han ido llegando desde las izquierdas anuncia políticas cada vez más integradas para sortear los efectos sociales de las crisis, pero sin espacio franco para los mexicanos. No tenemos a quién pedirle ayuda: ¿China, India, Europa?; Como pocas veces en la historia, nos quedamos solos ante los desafíos que vienen. Quedarnos solos significa estar solamente entre nosotros. ¿Y cómo vamos a resolver los problemas que enfrentamos si la mayor parte se ha originado en nuestra desconfianza, en nuestro egoísmo, en nuestros abusos?; Los mexicanos hemos destruido las distintas configuraciones del espacio público en las que convivimos, porque no sabemos estar juntos, ayudarnos, compartir y respetar. Sigue teniendo razón Octavio Paz, cuando dijo: “Somos unos hijos de la chingada, porque estamos solos y porque nuestra progenie nos enseñó a defendernos solos”. Pero no con otros iguales a nosotros, sino estrictamente solos: cada quien consigo mismo, aunque haya muchos. Por eso, el único deseo sincero que tengo para el 2010 es poco menos que imposible, que salgamos de nuestras soledades tristes, egoístas y vulnerables, para recuperar la capacidad de convivir con otros, sin agredirnos, sin robarnos, sin matarnos, y eso vale tanto para los funcionarios encerrados en las oficinas de gobierno, como para los legisladores y sus grupúsculos parlamentarios; vale para cada una de las familias, los amigos, las iglesias y las universidades. Nadie puede solo. México tampoco… SE ACABA EL AÑO: Estamos muy próximos a dejar un año más, un año que se suma a los que hemos vivido con anterioridad y el que nos deja una variedad de sentimientos y emociones generadas o producidas por las circunstancias en las que tuvimos que atravesar, al paso de los días que nos marcaba el calendario, con sus variantes reflejadas en subidas y bajadas que tuvimos que sortear de la mejor forma posible, pues imposible que el terreno que transitamos en el tiempo todo fuera miel sobre hojuelas. Al transitar del 2009 al 2010, tuvimos la oportunidad de vivir la alegría de la Navidad y el año nuevo, fechas tan emotivas en las que, como impulsados por una fuerza superior, nos ofrecemos cumplir con una serie de propósitos, por medio de los cuales esperamos alcanzar objetivos personales que nos permitan mejorar nuestra calidad de vida, y que van desde el deseo y propósito de bajar de peso, de desprendernos de esos kilitos de más, hasta buscar la reconciliación con aquellos parientes o amigos que, después de tener una positiva y fraternal amistad o acercamiento, tronamos y nos alejamos cada quien por su lado, muchas veces por algún detalle simple o por un mal entendido que nos propusimos no aclarar, pensando que si tomamos la iniciativa sería una muestra de debilidad, y cómo va a ser eso, si somos tan machos. Entendiendo que resulta imposible para la mayoría prescindir del ritual que practicamos cada fin de año, como lo es el de las doce uvas, que, permítanme hacer un paréntesis para mencionar que en esas fechas quienes comercian esta fruta están de plácemes ante la demanda que tienen, lo que les permite llevarse una buena ganancia, pero volvamos al tema de las uvas, las que consumen en cada campanada pidiendo un deseo por cada una de ellas, aunque muchas veces estos deseos o propósitos son prácticamente imposibles de cumplir y más aun si esperamos que por gracia de Dios se den, es decir, en otras palabras, que nos caigan del cielo, sin poner todo de nuestra parte buscando alcanzarlos. En este terreno existen quienes se pasan la vida planeando propósitos o proyectos que jamás realizan, pues su objetivo resulta inalcanzable por muchas razones, pero sin embargo viven soñando en la realización de grandes negocios o bien la adquisición de algún bien inmueble, como puede ser una casa, que más bien en lo que sueñan es una residencia, y así se les van los años en planear, planear y planear, viendo transcurrir los días, los meses y los años, sin darse cuenta que están pisando el mismo lugar en el que estaban parados cuando se hicieron los propósitos que no han alcanzado… Resulta infinito el número de seres humanos que proceden de la manera antes descrita, viviendo con el miedo de actuar para buscar el objetivo y prefieren, a veces hasta inconscientemente, refugiarse en la comodidad de soñar que están a punto de lograr sus propósitos y dejan transcurrir los días viviendo una pasividad, olvidando e ignorando que la vida se vive actuando, siendo audaz, atrevido y entusiasta, que el vaso que vemos medio lleno o medio vacío, para nosotros siempre será un vaso lleno. Tengamos presente la frase de Henri Bergson: “Vivir consiste en obrar, la especulación es un lujo, la acción es una necesidad”, o aquella otra de William Shakespeare: “Los recursos que pedimos al cielo, se hallan en nuestras manos la mayoría de las veces”. Nada es imposible a los seres humanos que actúan, a condición de que sus metas sean factibles… PONGA CUIDADO: Estimado lector de este semanario, en estas fechas es bastante común el incremento en el tráfico vehicular en la ciudad; los amigos visitantes, así como la comunidad en general, hacen uso de un vehículo para transportarse a diferentes puntos de la ciudad en busca de satisfacer sus necesidades particulares. Se ponchan llantas gratis, ¡No estacionarse!, es un aviso en algunos de los casos colocado en los accesos a casas, cocheras y comercios; el simple uso del sentido común, máxime si tenemos un vehículo, nos lleva a la lógica elemental de no obstruir los accesos con el simple hecho de echar un vistazo al estacionar nuestro medio de transporte en la vía pública. Por comodidad, ignorancia, o prepotencia, es común en el primer cuadro de la ciudad encontrar vehículos obstruyendo los accesos diversos, ignorando los avisos, causando con ello una molestia a la hora de guardar o sacar un vehículo, retrasos en las agendas personales y el coraje enorme causado al encontrar obstruido el acceso a esas propiedades; a nadie nos gusta meternos en problemas, pero existen personas problemáticas, indignándose al momento de solicitarles dejen de estorbar. Llamar a la grúa, a un elemento de Tránsito para poder mover un vehículo, es perder tiempo, dinero y esfuerzo. En todas las ciudades existen simples reglas de urbanidad con la finalidad de hacer más cómodo el diario vivir de sus habitantes, cosas tan sencillas pueden marcar la diferencia en éste y muchos otros hábitos nocivos, como el de obstruir los accesos por parte de los conductores de vehículos motorizados y no motorizados terrestres, se comenta entre los conocedores de la historia de este bello puerto y sus habitantes, que, desde sus inicios, Puerto Peñasco se había distinguido por ser un lugar de gente respetuosa y con hábitos de cordialidad y buen trato entre sus habitantes, pero eso se ha ido perdiendo al paso de los años y la gente nueva que ha venido llegando… “Respeto es la actitud y la acción del ser humano, de no dañarse a si mismo, sus semejantes y su entorno”. (Platón)… COMENTARIOS VARIADOS: …¿Cómo percibe usted el quehacer administrativo y político del nuevo Gobierno de Peñasco a tres meses y días de haber tomado posesión?, ¿Diría usted que aún no se ha formado una idea, un criterio?, si así fuere, sería comprensible a partir de que en noventa días un gobierno difícilmente puede presentar hechos concretos, peor aun estando batallando bastante con la falta de recursos, derivado por una parte al fuerte adeudo que les dejó el anterior gobierno, y por el otro a la crisis natural que se vive en el país. Sin embargo, la percepción también cuenta, y esta se basa generalmente en signos, en incidentes y datos aislados, uno acá, otro allá, que en conjunto la percepción me parece que es favorable y mas aun, cuando entrando el año ya estén ejerciendo presupuesto propio… No dejemos pasar la magnífica oportunidad que nos brinda la vida, al permitirnos continuar existiendo, para trabajar por el bien de los demás y estar dispuestos a dar antes que recibir, pero sobre todo luchar por recobrar, tanto en lo personal como en lo familiar, los valores que hemos dejado de cultivar, y con ello colaboramos a que el mal vaya creciendo en forma alarmante, haciendo presa de ello a seres que viven la etapa de juventud, quienes son más susceptibles de pervertir por su falta de experiencia y madurez… Este año que se va fue especialmente malo para muchas familias al perder a sus seres queridos, entre ellos recordamos a Don Carmelo “El Tío” Sandoval que este 6 de enero cumple un año de ausencia; dos días después dejó este mundo doña Eva Santana, y el 11 del mismo mes fallece Saúl López Gallegos; febrero también fue malo, el 15 muere el Ing. Mario Yeomans Macías, el 21 lo sigue el profesor Edrulfo Rivera Mendivil y el 21 el famoso árabe-mexicano Alí Asif Jafor; en los subsecuentes meses dejan este valle de lágrimas Don Fernando González Gaxiola, David “Pitiquito” Celaya, Héctor (el Boiler) Lizárraga, Don Abelardo Pino Ruiz, y por supuesto, los 5 pescadores del “Carranza II” que naufragaron el 28 de octubre, dejando una estela de dolor y una dura lección al gremio, que sigue tan frágil y desprotegido por todos lados… “La muerte no llega más que una vez, pero se hace sentir en todos los momentos de la vida”. (Juan de la Bruyere)… A quien no se le vio ni de chiste regalando ni agua, es al diputado local Profesor Gerardo Figueroa Zazueta, algo muy común en los diputados que nada les cuestan las ayudas, solo estiran la mano, y claro, si tiene buenas relaciones en el gobierno del Estado les dan, si no, pues no, quizá eso haya sucedido con él, que no consiguió nada y entonces ¿a que venía?, ¿a sufrir vergüenzas?… FINALMENTE: Hoy estamos frente a la gran alternativa en que nos sitúa la vida, el abrir los ojos para corregir lo que nos hace daño o cerrarlos para continuar con las prácticas negativas en las que pudiéramos haber incurrido, haciéndonos daño con ello y causándolo a nuestros semejantes que tienen la mala fortuna de estar en el lugar equivocado en el tiempo menos propicio. Aprovechemos esta invaluable oportunidad para buscar y sobre todo luchar por ser mejores seres humanos, con lo que seguramente contribuiremos a hacer de este mundo un mejor medio para vivir, incrementando la calidad de vida que todos deseamos gozar. Además, no olvidemos que la reafirmación de los valores entre la humanidad no tiene un alto costo material, ni siquiera un costo menor, sino simplemente el tener la voluntad y la fe para que día con día los recordemos y los practiquemos en nuestro diario vivir… Con esto ponemos punto final a la última columna del año, no sin antes justificarme que quizá lo aquí escrito no tenía mucha sustancia, sobre todo política, pero es que no había mucho, además los días no se prestan, se pone uno muy tiernito, no dan muchas ganas de escribir cosas malas, sin embargo en la que sigue le tendremos algo mucho mejor y no tan reflexivo como ahora, habrás mas, después, gracias y pásela bien, tranquilo, no se exceda en beber ni en comer en aras de festejar el cambio de calendario, no vale la pena, ah, y que le sea leve el incremento al precio de la gasolina, es el regalo de año nuevo que nos otorga nuestro supremo gobierno.

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