Por: Víctor Salazar
PUERTO PEÑASCO, SONORA.

Un malecón que supuestamente tuvo una inversión de un millón de dólares y que alguna vez estuviera impecable en su presentación a los turistas y a los habitantes locales, hoy luce menos cuidado y con elementos faltantes en su estructura, lo que da a pensar que no es el turismo el que lo maltrata, sino los mismos habitantes de esta ciudad.

Mediante un recorrido por esta zona de la ciudad que recibe cientos de miles de visitas anualmente, se pudo constatar el poco o nulo cuidado que se tiene en esta emblemática área de Puerto Peñasco, pues a simple vista se pueden observar lámparas faltantes en los escalones de la plaza Colosio, contactos con alambres fuera de su caja protectora, que denuncian calladamente una serie de situaciones que de seguir así, podrían sugerir al turista que los puertopeñasquenses no cuidamos nuestro patrimonio ni una de las áreas mas estratégicas de la ciudad para ver el océano.
Aunque el malecón actualmente es vigilado mas constantemente que en el pasado, por elementos de seguridad pública, el cuidar este patrimonio de todos quienes vivimos en esta ciudad, es tarea de los ciudadanos, no solamente de las autoridades, pues regularmente los maltratos a las áreas públicas, suceden cuando las autoridades no están cerca.
Familiares de los vendedores de artesanías del malecón, han sido sorprendidos pateando, maltratando y hasta destruyendo uno de los puntos mas visitados (si no es que es el más visitado) tanto por turistas como locales, que ha sido el marco donde miles de personas han congelado en imágenes, recuerdos de su visita a Peñasco y al propio malecón de la ciudad.

El fantasma del vandalismo
Como se puede apreciar en las gráficas, diferentes tipos de daños han sido el blanco perfecto de individuos que, sin el más mínimo sentido del respeto o consideración, escogieron al malecón como lugar favorito para desahogar sus frustraciones artísticas y de expresión personal.
Ahí no acaba el asunto, pues en lo que a nosotros respecta, como ciudadanos podemos pensar en formar uno o varios comités de vigilancia ciudadanos, para evitar mas actos de vandalismo que se están permitiendo por parte de nosotros, quienes formamos parte de esta sociedad.
Y es que, como se ha señalado en diferentes ocasiones, la ciudad no solo le toca ser vigilada por las autoridades, sino por nosotros mismos, los habitantes de este bello puerto, pero una vez más, la apatía es más grande que nuestra preocupación por el lugar donde vivimos.

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