Por: Víctor Salazar
SONOYTA, SONORA.

A pesar de que en México está prohibido inaugurar comercios tipo “casino”, los comerciantes locales se las ingenian para que por medio de amparos y una serie de papeleos que los sacan de apuros “legales”, dejen que estos comercios funcionen a diestra y siniestra en esta ciudad, sin que las autoridades pertinentes (regulación de la Federación) mueva un dedo para regular estos establecimientos del llamado giro negro.
Tal es el caso del pseudo casino llamado “Las Vegas Club” que opera junto a las oficinas municipales del Partido Revolucionario Institucional, ubicadas en la calle Altar entre Plutarco Elías Calles y Benito Juárez.
Uno de los temas que han desatado polémica en los últimos años es la apertura de casinos en nuestro país, asunto que afecta política, social, cultural y económica a todos los sectores de la sociedad.
Por la peculiaridad y lo polemizado de este asunto, se busca rescatar las condiciones más relevantes para su implementación.
Cuáles son los beneficios de instalar casinos en México? ¿Cuáles son los inconvenientes? ¿Quiénes los apoyan? ¿Quiénes no están de acuerdo? ¿Qué pasa con la legislación? Éstas y muchas más son las preguntas que nos hemos hecho en los últimos meses, desde que surgió la propuesta de abrir casinos en México.
Interrogantes que suelen motivar a funcionarios públicos, empresarios, diputados y organizaciones no gubernamentales: unos a favor y otros en contra, pero todos con argumentaciones válidas e incluso interesantes. El resto de la población: no opina. Los casinos: ¿Un tabú? ¿Un buen negocio? ¿Un peligro?.
El tema de la autorización de casinos reaparece, surgen diversas opiniones y la toma de decisión es cada vez más compleja. Se iniciaron foros de consulta para ventilar la opinión pública y en los medios de comunicación, prolifera el tema.
Evaluar las ventajas y desventajas de la reinstalación de casas de juego implica un profundo análisis basado en las condiciones y características actuales del país, que tome en cuenta no sólo la rentabilidad económica, sino la social y cultural.
En pocas palabras, los casinos pueden ser elementos reactivadores de la economía o un desastre de corrupción y pésimo negocio social.

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