Aflora la mala calidad en la preparación de cuerpos y altos costos de servicios que dejan mucho que desear ante dolientes

Por: Juan Navarro y Hugo Ruiz
SONOYTA, SONORA.-

Lucrar con los sentimientos de personas que han perdido la vida, parece ser que es el pan nuestro de cada día por parte de las diversas funerarias que operan en esta localidad.
Familiares de personas quienes han fallecido los últimos meses, han externado su inconformidad ante la mala calidad de los trabajos que efectúan en la preparación de los cuerpos, así como los altos cobros que hacen, desconociéndose a la fecha cual es la dependencia que revisa o regula a tan ambiciosos empresarios.
Los sentimientos de tales familiares parece no importarles a los propietarios de las funerarias, sino mas bien lo que les interesa es lo material, porque disponen de los precios que a ellos les viene en gana, ya que en la mayoría de las ocasiones los materiales de los ataúdes no valen lo que cobran ante la mala calidad que a simple vista se observa.
Las familias que han sido víctima de estos hechos, coincidieron en señalar en que no es posible que se solape estas acciones, porque además es una falta de respeto y falta de profesionalismo que a las personas que supuestamente fueron arreglados para que puedan soportar los intensos calores, se pierdan en el momento, transformándose en una vergüenza ante los fétidos olores que despide un cuerpo sin vida después de un día.
Además esto puede originar alguna enfermedad ante los seres y amigos que en estos momentos se encuentran en el lugar de los hechos, en el velorio.
Todo esto viene a poner de manifiesto que algunas funerarias no cuentan con el personal capacitado para que pueda llevar a cabo los trabajos de preparación que requieren los cuerpos de personas sin vida, ya que lo que interesa es cobrarles bien, cuando saben que sus familiares cuentan con recursos para poder pagarles.
Pero todo esto se les revierte, ya que cuando se trata de personas que han fallecido y que tienen algunos días sin vida abandonados y en el desierto, automáticamente es necesario que los encargados de prepararlos tengan la experiencia y capacidad para poder realizar este tipo de trabajos que son considerados especiales por el avanzado estado de putrefacción del organismo, utilizando materiales de mas calidad.
Aquí parece ser que el dolor pasa a segundo término, porque lo que mas les interesa es entregar el trabajo y cobrar una cantidad que no es la correcta, porque se han dado ocasiones en que por estos supuestos servicios tan especiales los cobros oscilan entre los 4 a 5 mil dólares, cuando en realidad debiera ser mucho menor.
En la mayoría de las ocasiones los familiares dentro del dolor que los embarga, poca atención ponen a ese detalle, tal vez al desconocer las labores que se realizan para la preparación de los cuerpos, pero la mala calidad de los mismos se ponen al descubierto cuando al pasar las horas se empiezan a sentir los malos olores, ante el escurrimiento que se observa bajo los ataúdes, provocando el incremento del dolor al ver a su ser querido en tales condiciones.
Los exagerados cobros de las funerarias están provocando la incertidumbre por parte de la sociedad, así como la inconformidad, debido a que desconocen que dependencia es la que debe de intervenir, puesto que hacen los que le viene la gana.
La mala calidad de estos servicios viene a corroborarse cuando en ocasiones se traslada el cuerpo a otra localidad, en donde al ser revisados por los encargados, de pronto aflora la pregunta que si en donde lo arreglaron, ya que no fue lo adecuado y obligadamente se tiene que realizar la labor haciendo los pagos para un nuevo ataúd y de los honorarios correspondientes, ya que obligadamente se tienen que realizar.
Se desconoce si estas “buitrescas” empresas cuentan con el equipo necesario que establecen los requisitos de las autoridades sanitarias para llevar a cabo los trabajos, así como el personal debidamente capacitado para la realización de estas acciones.
De ser así, el negocio continuará siendo de lo mas redituable abriéndose los espacios para que la corrupción continúe de manera ascendente, sin importar los sentimientos de las familias que en esos momentos atraviesan por este terrible trance de perder a un ser querido y con la complacencia de las autoridades correspondientes.

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