Por: Alberto Aldrete Valdez

Es indiscutible que las actividades que llevan a cabo las organizaciones criminales o la delincuencia organizada, requieren en su mayoría ser clandestinas, es decir, ser ocultas a la luz de las autoridades, de no ser así, por lógica no se efectuarían.
Y esto es así porque los recursos que se generan y las ganancias que se obtienen son consideradas operaciones de procedencia ilícita o de carácter delictivo, es decir, que no pueden ser introducidas estas ganancias legalmente a cuentas bancarias, a constituir empresas legales o simplemente a intercambiar su dinero por productos, bienes o servicios; es por ello que estas ganancias ilegales ocupan ser intercambiadas con recursos y operaciones lícitas, es decir legales. A estas operaciones que llevan a cabo las organizaciones criminales se les conoce comúnmente como “lavado de dinero”, actividad que está sancionada por las autoridades de cualquier Estado gobernante del mundo que reprima dichas actividades ilícitas; por ello la delincuencia organizada requiere introducir dichos recursos ilícitos a operaciones y dinero lícitos, por ejemplo, compra de propiedades, automóviles, cuentas bancarias en el país u otros, con prestanombres, creación de empresas legales, inversiones en empresas legales, todo esto con el fin de ocultar un trasfondo para sus operaciones ilegales.
La delincuencia organizada opera bajo esquemas de una sociedad o igual que una sociedad capitalista de objeto lícito. Es decir, cuenta con normas, disciplinas, organización y estructura; la delincuencia es un complejo económico de grandes dimensiones en sus actividades ilegales que llevará a cabo para obtener su fin. La forma en que opera la delincuencia organizada, con independencia de las operaciones que realice, por lo regular son siempre ilícitas, por lo tanto no podrán, a luz pública, realizar actividades comerciales como cualquier otra empresa del ámbito legal, aunque se conoce que en muchas ocasiones las organizaciones o empresas del ámbito de operaciones legales, también operan bajo el esquema ilegal, por ejemplo la evasión de impuestos, el pago de indemnizaciones en forma irregular, etc.
Opera bajo una disciplina y códigos de comportamiento mafioso. Actúa con la finalidad de obtener, en la forma de prácticas sociales recurrentes, enraizadas en la estructura del trabajo, a nivel local, nacional e internacional, ganancias rápidas sin inversión previa de capital, de origen ilegítimo e ilegal, mediante la apropiación de objetos de uso privado y de propiedad ajena. En otras ocasiones, recurriendo a las mismas prácticas, se comercializa con bienes, productos y servicios de origen ilegítimo e ilegal, con poca o ninguna inversión de capital.
La delincuencia organizada actúa de manera impune en la clandestinidad, protegida y a veces también dirigida y operada por autoridades corruptas, delincuentes de alto nivel, especialización y jerarquía y posee capacidad para utilizar la fuerza en aras de lograr sus objetivos.
Con respecto a los bienes, productos y servicios ofertados por la delincuencia organizada, una vez que estos se ponen en circulación, “quedan definidos sus precios por las condiciones del mercado regional o mundial”, denominado coloquialmente mercado negro, “siendo el mercado escenario de esta criminalidad organizada”.
Una de las razones que más beneficios ha otorgado a las organizaciones criminales para tener éxito en sus operaciones ilícitas, así como obtener recursos y ganancias en granes proporciones, ha sido el elemento más efectivo, la corrupción, mediante la que sobornan a funcionarios públicos que laboran para el Estado, aquellos a quienes se les encarga la seguridad, el orden, la política y la paz que requiere la sociedad; las organizaciones criminales han visto en países, sobre todo aquellos que enfrentan crisis y un nivel corrupción alto, la manera práctica para que dichas organizaciones lleven a cabo su fin, desde el soborno hasta la infiltraciones de sus miembros en altos puestos políticos o en las mismas instituciones del Estado, la protección de policías, altos mandos del gobierno a narcotraficantes etc. Esto ha traído como consecuencia que las instituciones se vean más vulneradas aun en su lucha contra la delincuencia organizada.
Podemos decir que existen diferentes niveles en que opera la delincuencia organizada en la corrupción de funcionarios públicos o en la administración de sus miembros externos, siendo estos los más relevantes: 1er. Nivel Cohecho (soborno), 2do. Nivel Actos continuos de soborno (en nómina), 3er. Nivel Infiltración en las Agencias Gubernamentales, 4to. Nivel Infiltración en las Agencias Gubernamentales (alto nivel), 5to. Nivel Infiltración en el Ámbito Político.
La delincuencia organizada debe contar con una base sólida en sus operaciones financieras, es decir tener la capacidad de trasladar sus recursos y ganancias de manera discreta e inteligente, ya que de ello depende la organización. La estructuración de las organizaciones y sus operaciones dependerán de acuerdo a las necesidades del cártel, no sigue un patrón específico, pues recuérdese que es, ante todo, una organización criminal y, por tanto, clandestina. No obstante, es posible, tras la observación, afirmar que tiene la siguiente distribución, más o menos aproximada, con los gestores financieros, administrativos y contables del cártel, estos trabajan directamente bajo la dirección de sus jefes, y manejan las cuestiones financieras, para lo cual requieren de un consejero financiero, que es el comisionista. Los comisionistas son hombres que operan hacia fuera del cártel, y cuya función, como ya se dijo, consiste en asesorar a los jefes de esta organización sobre el empleo más eficaz de las ganancias de acuerdo a la circunstancia histórica del momento.
Las sociedades criminales, como tal, tienen objetivos específicos, la obtención de ganancias a través de actividades ilícitas. Es por ello que dichas sociedades, por lo regular, para obtenerlas tienden a comercializar sus productos en el mercado negro, ya sea en la venta de drogas, prostitución, automóviles, piratería y hasta cuadros de arte valiosos. Es así que las organizaciones criminales, a la par del desarrollo de nuestra sociedad, se modernizan y se vuelven cada vez más eficaces, y sus radios de acción se extienden progresivamente. Hoy sus mercados han traspaso fronteras y su actividades se han globalizado.

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