Por: Armando Ramírez Islas
Todavía hace un par de años la mayoría en Puerto Peñasco veía a la pesca como una cosa del pasado, y porqué no decirlo, aún con menosprecio, hasta llegar al extremo que toda la apuesta de los empresarios e inversionistas estaba en el turismo y las actividades que se dan su alrededor (restaurantes, hoteles, diversiones, bienes raíces, etc.) o como consecuencia del mismo, y muy directamente al turismo norteamericano.
Ya desde hace algunos años, el propio gobierno ha venido promoviendo a través de diversas medidas el desaliento de los pescadores hacia la pesca, a la vez que trata de incorporarlos a otras actividades y más concretamente al turismo, es decir, tratando de convertir a los pescadores en turisteros.
Esta política de cada vez menos dependencia de la pesca y cada vez mas del turismo tuvo mucho éxito por algunos años al grado de que la balanza se inclino desproporcionadamente y casi, exclusivamente hacia este último al grado de que paso lo mismo que cuando empezó todo, que se decía que no era bueno que Peñasco dependiera exclusivamente de una sola actividad y que por lo tanto había que promover el turismo, al punto de que la cosa se volteó pero ahora la única actividad era el turismo quedando la pesca muy rezagada.
Pero los buenos días del turismo no duraron mucho, primero se dijo que había una crisis de los bancos en Estados Unidos porque los inmuebles habían sido sobrevaluados y los bancos habían prestado mas de lo que valían a los dueños para que los compraran, de manera que ahora los bancos no iban a poder recuperar su dinero, pero que el Gobierno iba a entrar al rescate y tan pronto se estabilizaran las cosas, los norteamericanos iban a regresar a Peñasco a seguir gastando e invirtiendo, pero luego resultó que los problemas de la economía de Estados Unidos eran estructurales, y como fichas de dominó fueron cayendo un problema tras otro, hasta llegar a la situación actual en que el turismo y las inversiones se retiraron y la cosa no tiene para cuando, porque a todo lo anterior, hay que sumarle lo de los abusos que se cometieron con los precios que se les cobraban a los turistas, la inseguridad jurídica de los inmuebles y ahora hasta la inseguridad pública.
Afortunadamente, toda la infraestructura que se creó ha sido atractivo para que Peñasco se promueva como un destino turístico, pero ahora ante el turismo nacional, ha sido y seguramente será en el futuro, éste el que no exclusiva, pero si mayoritariamente nos estará visitando, es decir, turismo de Baja California Norte, de Chihuahua, y en menor número de Sinaloa, sin embargo hay que tomar en cuenta que este turismo no invierte en bienes y raíces, que era la actividad que mas auge tuvo entre los norteamericanos.
Ojala que esta situación lleve a los hombres de negocios y a los inversionistas a voltear sus ojos y a revaluar a la pesca.
En efecto, todo mundo sabe que las raíces de Puerto Peñasco están arraigadas en la pesca y que los primeros hombres y mujeres llegaron a este lugar lo hicieron por mar, por mar porque eran pescadores que venían siguiendo la ruta que seguían las especies que arrancaban al Golfo de California para obtener sus sustento, que no traían mas patrimonio que su valor y su coraje, para pasar los días luchando contra el mar y las noches descansando en el inclemente desierto.
Esta difícil vida de todos los días, creó una especie de hombres y mujeres con una cultura y costumbres muy especiales, acostumbrados a la libertad que conoce solo el que sobrevive en contacto directo con la naturaleza, a no ambicionar mas que lo suficiente para satisfacer sus propias necesidades y a colaborar con el vecino, porque tarde o temprano la lucha diaria les hará necesitar su apoyo vecino.
Por eso es que fracasó y fracasará cualquier intento de transformar al pescador en turistero, se trata de un problema de cultura, de tradiciones y costumbres y sobre todo de orgullo de lo que eres y de lo que haces, por algo eres vencedor del mar y del desierto.
Por el contrario, al pescador no solo hay que respetarle sus espacio, su forma y estilo de vida, hay que proporcionarle todos los apoyos y medios para que poner a su alcance los últimos adelantos de la técnica y de los estudios científicos del mar y de las especies para que tengan mas oportunidades y acceso a una vida cada vez mas digna, para que la actividad pesquera sea cada vez mas redituable, a cuidar el mar y sus recursos porque después de las presentes generaciones de pescadores vendrán los jóvenes que también tendrán derecho a vivir con dignidad y decir con orgullo mis abuelos, mis padres y nosotros fuimos y somos pescadores.
Concluyó el período de veda, se inició la temporada de captura, ahí va la flota, los pangueros también, todos al rescate de la economía de Puerto Peñasco, como tradicionalmente lo han hecho.
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