En este puerto hay no pocos aficionados a ese juego de mesa “muy picadosâ€
Por: Alberto Aldrete Valdez
PTO. PEÑASCO SON.
Aun cuando la Ley Federal de Juegos y Sorteos lo prohÃbe, en Puerto Peñasco funcionan varias de casas de juego que son prestadas o quizás rentadas por personas que dÃa y noche juegan baraja y apuestan.
El delito no es nuevo, pero hasta ahora ninguna autoridad ha intervenido pese a que vecinos de distintos puntos de la localidad han manifestado denuncias.
Desde hace mucho tiempo existen en este puerto casas de juego clandestinas en las que un grupo de jugadores que a veces ni siquiera se conocen entre sÃ, se sientan a jugar y apostar, en algunos casos se trata de amigos que se amanecen “picados†por el juego, incluso pueden durar varios dÃas sin levantarse, ya que existe una regla no escrita que alguien que vaya ganando no se pueda levantar, sino hasta que estén de acuerdo el resto, o bien se quede solo, que eso suele suceder cuando “pela†a sus contrincantes.
Según los vecinos van desde profesionistas, patrones de barco, administradores de empresas y hasta amas de casa.
Las casas de juego que operan en la clandestinidad han generado inconformidad entre los vecinos, aunque no al grado de denunciarlas a las autoridades.
Cómo operan
La ley no prohÃbe que un grupo de familiares o amigos se reúnan a jugar cartas en un domicilio, pero sà el juego con apuestas entre personas que no tienen ninguna relación entre sÃ, ni con los dueños de la casa.
Las casas en donde normalmente se reúnen a jugar personas que no son amigas ni tienen algún parentesco, son rentadas.
En algunos casos, los jugadores rentan una casa entre todos y ahà se ven todos los dÃas.
Las casas están acondicionadas con mesas, sillas y juegos de azar suficientes para unas 15 personas.
A lo largo de los últimos dÃas han sido muchos los testimonios de personas que padecen un vicio ajeno.
El mal
Algunas familias puertopeñasquenses se han desintegrado por culpa del juego. Decenas de padres de familia gastan el dinero para la alimentación de sus hijos.
Si no lo cree, lea el siguiente testimonio: “Ya no sabemos qué hacer con mi esposo, todo el dinero que gana se lo gasta en la jugada, está enfermo pero no lo entiende, vamos y la sacamos de esas casas de juego y al rato ya está ahÃâ€, dijo la esposa de un señor que encontró en la jugada su mejor refugio.
“Conozco personas que han perdido su negocio, su casa, su carro, hasta su matrimonio, por el juego; no quiero que pase lo mismo con nosotrosâ€, dijo angustiada.
La casa donde juega el esposo del denunciante se encuentra en un lugar céntrico. Todos los vecinos y dueños de comercios saben que esa casa fue rentada para jugar, pero al cuestionarles sobre el tema algunos mostraron nerviosismo.
Por la tarde es fácil observar decenas de carros estacionados cerca del lugar.
Que dice la ley
El artÃculo 4 de la Ley Federal de Juegos y Sorteos establece que no podrá funcionar ninguna casa, o lugar abierto o cerrado, en que se practiquen juegos con apuestas ni sorteos de ninguna clase, sin permiso de la SecretarÃa de Gobernación. Ésta fijará en cada caso los requisitos y condiciones que deberán cumplirse.
De acuerdo con esta ley, la SecretarÃa de Gobernación ejercerá la vigilancia y control de los juegos con apuestas y sorteos, asà como el cumplimiento de esta ley por medio de los inspectores que designe.
Dentro del artÃculo 8 se establece que la SecretarÃa de Gobernación clausurará todo local abierto o cerrado en el que se efectúen juegos prohibidos o juegos con apuestas y sorteos, que no cuenten con autorización legal, sin perjuicio de que se apliquen las sanciones que según el caso correspondan.
La pena
El artÃculo 12 de la Ley Federal de Juegos y Sorteos señala que se impondrá prisión de tres meses a tres años y multa de quinientos a diez mil pesos, y destitución de empleo en su caso:
I.- A los empresarios, gerentes, administradores, encargados y agentes de loterÃas o sorteos que no cuenten con autorización legal. No quedan incluidos en esta disposición los que hagan rifas sólo entre amigos y parientes;
II.- A los dueños, organizadores, gerentes o administradores de casa o local, abierto o cerrado, en que se efectúen juegos prohibidos o con apuestas, sin autorización de la SecretarÃa de Gobernación, asà como a los que participen en la empresa en cualquier forma;
III.- A los que, sin autorización de la SecretarÃa de Gobernación, de cualquier modo intervengan en la venta o circulación de billetes o participaciones de loterÃa o juegos con apuestas que se efectúen en el extranjero;
IV.- A los funcionarios o empleados públicos que autoricen juegos prohibidos, los protejan, o asistan a locales en donde se celebren, siempre que en este último caso no lo hagan en cumplimiento de sus obligaciones.
Se extienden las sanciones a los jugadores
El artÃculo 13 establece que se aplicará prisión de un mes a dos años y multa de cien a cinco mil pesos:
I.- A los que alquilen a sabiendas un local para juegos prohibidos, o con apuestas, o para efectuar sorteos sin permiso de la SecretarÃa de Gobernación;
II.- A los jugadores y espectadores que asistan a un local en donde se juegue en forma ilÃcita.
La adicción al juego o ludopatÃa…
“Es una enfermedad adictiva en la que el sujeto es empujado por un abrumador e incontrolable impulso de jugar. El impulso persiste y progresa en intensidad y urgencia, consumiendo cada vez más tiempo, energÃa y recursos emocionales y materiales de que dispone el individuo. Finalmente, invade, socava y a menudo destruye todo lo que es significativo en la vida de la persona”.
Criterios diagnósticos del juego patológico
- Comportamiento de juego desadaptativo, persistente y recurrente, caracterizado por lo menos por cinco (o más) de los siguientes sÃntomas:
- Preocupación por el juego (preocupación por revivir experiencias pasadas de juego, compensar ventajas entre competidores o planificar la próxima aventura, o pensar formas de conseguir dinero con el cual jugar).
- Necesidad de jugar con cantidades crecientes de dinero para conseguir el grado de excitación deseado.
- Fracaso repetido de los esfuerzos para controlar, interrumpir o detener el juego.
- Inquietud o irritabilidad cuando intenta interrumpir o detener el juego.
- El juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas o para aliviar la disforia (sentimientos de desesperanza, culpa, ansiedad, depresión).
- Después de perder dinero en el juego, se vuelve otro dÃa para intentar recuperarlo (tratando de “cazar†las propias pérdidas).
- Se engaña a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de implicación con el juego.
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