Se quejan pobladores de cuando piden ayuda para una actividad o arreglar el camino, solo dan unos cuantos pesos
Por: Juan M. Navarro C.
SONOYTA, SON.-
Pobladores del Ejido La Nariz se lamentan de que es una vergüenza de que cuando solicitan alguna cooperación a los choferes de taxis, ya sea para una actividad de beneficio social o incluso para arreglar el camino que conduce de esta localidad al asentamiento en mención, estos cuando mucho aportan unos cuantos pesos.
Dijeron que lo mas vergonzoso es que son los taxistas quienes a diario utilizan los caminos, siendo responsables de su deterioro, porque hay ocasiones en que todas las unidades se encuentran en el valle.
Esto es lo mas que han dado, -dicen- en cambio la población en general recibe a cambio fuertes nubes de tierra, luego de que sus conductores en la desesperación de abandonar a las gentes provenientes del sur del país que buscan internarse a los Estados Unidos, circulan en excesiva velocidad, sin importarles la presencia de los menores y adultos que cruzan las arterias en dicho ejido.
Las nubes de tierra, causantes de enfermedades respiratorias, ocasionan serios malestares ante el constante movimiento vehicular, puesto que los taxistas circulan de día y de noche.
Varias familias coincidieron a la fecha nadie les ha parado el alto, ya que no es justo que a cada persona les cobren hasta mil pesos “por pollo” que traen de Sonoyta al valle, si a esto le suman que llevan de 7 a 8 personas en los interiores, pues es una bonanza (incurriendo en serias faltas a la ley del transporte urbano, por supuesto).
El reclamo es justo, porque nuestra comunidad requiere de obras, en donde la mayoría apoyan y no se les puede considerar una buena ayuda el que tiren con unos cuantos pesos, cuando son estos -los taxistas- los que mas usan los caminos y que prácticamente los deterioran ante tanto paso de los vehículos con su pasaje, que evidentemente son migrantes.
La Nariz, así como otros ejidos que se encuentran en el valle agrícola, necesita de la ayuda de todos y los pobladores son los que hacen gestiones constantes para arreglar el camino, coincidieron tales familias.
Señalaron también que en muchas de las ocasiones se registran abusos, ya que cuando las personas no pueden cruzar a los Estados Unidos, algunos se regresan por estos lugares, y cuando acuden a los taxistas para que por favor los lleven al pueblo (cabecera municipal), estos se hacen los desentendidos, aun cuando fueron ellos los mismos que en un principio les cobraron altas cantidades para dejarlos “arriba”, buscando internarse a dicho país.
Quienes vivimos aquí somos testigos de que cotidianamente los migrantes que no pueden cruzar andan sin dinero pidiendo comida, teniendo que darles en los distintos domicilios al verlos en las condiciones en que andan, refirieron los vecinos en estos señalamientos en contra de los taxistas maloras.
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