Por Alberto García Ochoa.

Hasta lo más insignificante o lo menos importante exige excelencia. La política, las políticas públicas de asistencia social. Veía en televisión un reportaje respecto a las necesidades económicas y materiales que la directora de un asilo de ancianos manifiesta requiere cubrir cotidianamente para atender a los moradores de éste como se merecen, BIEN.

Un asilo de ancianos que opera en Hermosillo y que alberga a 80 octogenarios hombres y mujeres a los que hay que atender diariamente, con el mismo cuidado y atención que una orgullosa madre atiende a su hijo recién nacido. Alimentos, higiene, cuidado de la salud, vestido, un lugar digno para vivir y dormir y por supuesto, afecto.

Pedía la Directora la sensibilidad y el apoyo mediante la contribución material y económica que las instituciones de asistencia privada y al público televidente en general pudiera aportar, dado que los recursos públicos que le llegan a dicho asilo no son suficientes para cubrir las necesidades básicas de alimentación, de salud (medicinas) e higiene (pañales desechables) que los ancianitos requieren recibir para que puedan tener y llevar una vida mejor y más digna en los últimos años de su existencia.

Lo que la Directora de dicho centro está haciendo, sin buscarlo, al pedir públicamente la sensibilidad y el apoyo de todos para con los asilados, es desenmascarar en sentido contrario el contenido de un discurso que diariamente “cacaraquea” el gobierno estatal, en voz del propio titular del Poder Ejecutivo Estatal, en contrasentido de que en Sonora está cubierto al 100% las necesidades de salud y asistencia social que merecen los sonorenses, FALSO.

La realidad que vive este pequeño Asilo de Ancianos es igual a la cruda realidad en la que subsisten llenas de carencias y deficiencias otras instituciones de asistencia pública y privada como son hospitales, casas hogar de niños y ancianos, además de los centros de rehabilitación humana.

Mientras que gran parte del presupuesto que debiera destinarse para la asistencia social (auténtica) se desvía y se desperdicia inutilizando FUERTES SUMAS DE DINERO en el mantenimiento de un clientelismo electoral INSACIABLE, que para los malos políticos y los malos gobernantes es imperativo sostener de manera permanentemente, entre elección y tras elección, como una PRIORIDAD a efecto de buscar garantizarse la permanencia en el poder público, por otro lado, la población vulnerable: los niños, los ancianos y los minusválidos, los que no pueden valerse por si mismo, los que no pueden trabajar ni siquiera caminar son las VICTIMAS del TRASTORNO que se le da al PRESUPUESTO PÚBLICO PARA LA ASISTENCIA SOCIAL.

Ya sea el Día del Niño, el Día de la Madre, la Navidad o el Día de Reyes, el día que sea es pretexto suficiente para que los malos gobernantes, los representantes populares y los políticos se “animen” a RASGUÑAR el presupuesto público y DESVIAR RECURSOS que no les pertenecen sino al pueblo, a efecto de “festejar” al mismo “pueblo” en tales días y así PROMOVERSE POLITICAMENTE frente a las cámaras y micrófonos al “obsequiar” lo ajeno, lo que no les pertenece ni les costo: juguetes, cobijas, “despensas”, hasta materiales de construcción e incluso la rifa de terrenos urbanos para construir un patrimonio familiar (tan solo una humilde casa habitación hecha de madera y laminas de cartón negro) que sortean entre miles y miles de personas, niños, mujeres y hombres de bajos recursos económicos (y de no tan bajos recursos), quienes ven y reciben de muy buena gana dichos “presentes” sin darse cuenta que éstos fueron adquiridos con dinero suyo, mismos que no dejan de ser PREBENDAS PREELECTORALES y ELECTORALES, en muchos de los casos simplemente DÁDIVAS, LIMOSNAS con las que el DONANTE, sea funcionario público de elección o de designación, representante popular o aspirante a una candidatura a un puesto de elección, busca comprar la DIGNIDAD y lograr mantener cautiva la VOLUNTAD CIUDADANA, el VOTO ELECTORAL, si pues.

Por una parte, mientras se hace un DISPENDIO con éstos RECURSOS PÚBLICOS, hay quienes, mezclados entre los habitantes que viven en condiciones económicas difíciles, éstos se aprovechan y reciben FUERTE TAJADA del presupuesto público, desviándolo de su original destino, la seguridad y la asistencia social, controlando y manteniendo así, en la línea y bajo la línea de la pobreza, a MILES y MILES de MEXICANOS. Porque ese es el NEGOCIO; eso es lo que les CONVIENE a éstos MALOS FUNCIONARIOS, REPRESENTANTES POPULARES Y GOBERNANTES: el mantener a un fuerte porcentaje de mexicanos en CONDICIONES PAUPÉRRIMAS, EN LA POBREZA EXTREMA, porque ASI es cómo es posible VULNERAR SU DIGNIDAD y comprar su voluntad. En contra parte, los supuestos “beneficiados” con tales regalos ó dádivas, más pronto de lo que se imaginan se ven en la necesidad de acudir a un centro de salud, a un consultorio u hospital público ó a una casa hogar para niños o ancianos a fin de solicitar la Asistencia Pública Institucional para si o para un pariente o amigo, encontrándose con graves carencias y deficiencias en la atención que se les puede brindar, en razón de la falta de recursos humanos y materiales, médicos especializados, equipo médico moderno, medicinas y hasta camas en dónde ser hospitalizados ó peor aun NO PODER SER ATENDIDO O RECIBIDO, cuando ya se es una persona adulta mayor, carente de fuerza física y mental para poder realizar un trabajo remunerado, sin familia y sin recursos económicos a la mano para salir adelante.

¿Por qué? Porque los recursos económicos que fueron contemplados en el presupuesto público para la asistencia social NO llegaron a su destino. Se desviaron para ofrecerle al pueblo necesitado “CIRCO, MAROMA Y TEATRO”: FIESTA, REGALOS Y DÁDIVAS, en lugar de INVERTIR todos los dineros del pueblo en EDUCAR Y CAPACITAR AL PROPIO PUEBLO. CAPACITARLO para el trabajo; actuar solidariamente con el necesitado y apoyarlo subsidiariamente hasta que emerja de desde debajo de la LINEA DE LA POBREZA.

Por su lectura, gracias.

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