Violencia, una forma de vida diaria

Son pandilleros cada vez más agresivos

Por: Pedro Barraza Reyes
PTO. PEÑASCO SON.

Menores infractores en robos simples, niños golpeados por sus padres, ataques sexuales por los mismos progenitores y la consiguiente desintegración familiar, son la base de la delincuencia juvenil que fomenta el complejo problema social del pandillerismo en Puerto Peñasco.
Estos elementos, aunados al creciente consumo de estupefacientes y alcohol, ha dejado en claro que conforme el tiempo pasa, los pandilleros o grupos de “cholos” se han vuelto más violentos y en muchos de los casos hasta sanguinarios, pues estos disfrutan cuando más dolor o daño provocan a sus “enemigos” de otros barrios e incluso se ha llegado a saldos trágicos cuando ya han fallecido algunos de ellos en estas peleas callejeras.
Estos ataques incluso se han dirigido sobre los propios policías, que son atacados con mayor frecuencia cuando realizan sus recorridos de vigilancia por los distintos sectores de la ciudad.
En el puerto existen grupos de jóvenes que se han destacado por su forma agresiva al momento de enfrascarse con sus contrincantes ya sea para defender el territorio, buscar ampliarlo o simplemente para demostrar su superioridad.
La Dirección de Seguridad Pública Municipal tiene docenas de reportes de pandilleros que han sido lesionados de gravedad por sus contrincantes, ya que la mayoría de estas personas portan cuando menos un desarmador, una punta o bien un cuchillo de mesa, bates de béisbol o palos de golf y otros objetos que son utilizados al momento que se enfrascan en cruentas riñas, en las que por lo menos dejan como saldo varios heridos en cada bando y en ocasiones hasta la muerte.

MURIO EL SORIA EN GUERRA DE PANDILLAS

Un año atrás el jovencito Enrique Soria Clemente del barrio de la Curva, de apenas 15 años, perdió la vida en un cobarde atentado que indignó a la sociedad peñasquense y en el que se señaló como presunto agresor a Giovanni Fernando Lizárraga del barrio del Infonavit Viejo, quien fue señalado por sus compañeros como quien accionó una pistola calibre .45 mm. hasta en cuatro ocasiones contra un vehículo en movimiento en el que viajaba Soria en compañía de sus amigos e instantes después Lizárraga se dio a la fuga a bordo de un sedán.
Más tarde, esa misma madrugada fueron detenidos los tres acompañantes de Lizárraga Armenta de 19 años pero este hasta la fecha no ha sido apresado y el homicidio de Soria sigue impune.
Al término de los servicios funerales de Soria Clemente, los elementos de Seguridad Pública en un operativo sorpresa detuvieron a un grupo de 34 jóvenes, quienes iban armados con bombas molotov, en hechos que se supuso sería un ajuste de cuentas entre ambas pandillas lo que muy probablemente pudo haber sido una batalla de mayores dimensiones.

OTRO JOVEN MUERE EN TRIFULCA EN LA CALLE TRECE

En fechas más recientes, el joven Gustavo Mendoza Elías de 19 años perdió la vida en una gresca suscitada en plena calle trece en las primeras horas de la madrugada del sábado 7 de junio, en otro caso más de trágicos saldos, derivado de los pleitos entre pandillas locales.
En el lugar de los hechos fueron detenidos los presuntos agresores de Mendoza Elías quien falleció por las múltiples heridas causadas con un bat de béisbol y una navaja y hasta hoy el proceso de ley y deslinde de responsabilidades sigue su curso.
Las pandillas han hecho indistintamente de los espacios turísticos su campo de batalla con los consiguientes daños a los establecimientos del lugar, según consta en las múltiples quejas de los propietarios de estos negocios.
La explanada, el Mirador, el Malecón Fundadores y la calle 13 son lugares con mayor reincidencia de estos encuentros sangrientos en el puerto.

NO EXISTEN PROGRAMAS EFICACES DE PREVENCIÓN DEL DELITO

En un intento de prevenir estas acciones en otras ciudades de la entidad se han instalado programas sociales preventivos de este fenómeno social del pandillerismo que los aqueja, con escasos resultados positivos, pero en contraste aquí en Puerto Peñasco ha sido nula la implementación de estas medidas preventivas.
En un medio impreso de Ciudad Obregón, en donde este mismo problema es mayúsculo, se señala que los encargados de estos programas sociales, entre ellos policías comisionados, acuden permanentemente a los barrios donde existen los “focos rojos” a fin de dialogar con los padres, los jóvenes y menores de edad en general.
Los encargados del programa ponen mayor énfasis en los grupos de “cholos”, quienes en un principio se muestran reacios a aceptar las pláticas, pero después cambian su actitud y hasta participan en los programas en contra de la delincuencia y la drogadicción.
En cambio, aquí, aún cuando Seguridad Pública hace sus rondines de vigilancia sistemáticos (Tangos) en los asentamientos humanos de mayor reincidencia delictiva, a fin de evitar su proliferación en el puerto, poco se ha logrado debido que los grupos de “cholos” cada vez son más numerosos y los conflictos ó rivalidades entre ellos se han incrementado.
En tanto, en Puerto Peñasco, no existe una oficina que difunda programas preventivos de manera permanente ni se ha implementado ninguna medida eficaz en estas zonas consideradas como conflictivas.
En los reportes registrados en Seguridad Pública de estas riñas entre pandilleros destacan siempre los resultados sangrientos entre ellos, pero también con daño en perjuicio de personas ajenas a sus conflictos como son vehículos y casas del sector donde se registran las peleas.
Sobre la versión oficial que el pandillerismo y delincuencia en Puerto Peñasco se ha controlado, existen opiniones encontradas, pero la mayoría de la gente no lo cree así y contrariamente aseguran que cada vez hay más “cholos” y éstos agreden ante la menor provocación simplemente por el culto a la violencia.

ASEGURAN QUE ESTÁN CONTROLADAS LAS PANDILLAS

Las autoridades policíacas locales aseguran que las pandillas en Puerto Peñasco están controladas y que la violencia hacía el interior y exterior de los barrios ha disminuido sustancialmente, al igual que los delitos que son cometidos por estos jóvenes.
Por lo contrario, según los partes informativos de Seguridad Pública, estos demuestran un notable incremento y reincidencia en infractores menores, ya sea en la modalidad del robo simple, como daños a automóviles, robos domiciliarios y robo de cobre en las construcciones.
Este notable aumento en las estadísticas criminales juveniles, en fechas recientes, ha sido más reincidente y alarmante, por su compleja y creciente dimensión que a todos nos afecta.

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