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Por: Alberto García Ochoa.
Indudablemente Beijing ha significado un nuevo fracaso para el seleccionado olímpico nacional. Un fracaso para México como Gobierno, como nación de mexicanos. En lo que va de la olimpiada “Beijing 2008” el representativo mexicano ha logrado tan solo una medalla de bronce, desafortunadamente igualado con este resultado a países tan remotos y desconocidos como Togo, una pequeña nación situada en África Occidental que cuenta con tan solo 56,785 kilómetros cuadrados de territorio y una población de 5.7 millones de habitantes, y Tajikistan, nación situada en Asia Central que apenas a finales de 1991 completó su Independencia y que cuenta con una extensión territorial de 143,100 Km2. y una población estimada de 7.3 millones de habitantes. México, con 120 MILLONES de habitantes, 2 MILLONES de kilómetros cuadrados de territorio RIQUISIMO, 500 años de historia, 200 años de Independencia y $2,000,000,000.00 de pesos de presupuesto para el fomento y práctica del deporte solo ha logrado una medallita de bronce. Qué cara nos esta costando tal presea bronceada. Estamos a 39 medallas de oro, 14 de plata y 14 de bronce para alcanzar al primer lugar, China, el país sede de las olimpiadas. A 22 de oro, 24 de plata y 25 de bronce para igualar a nuestro mayor socio comercial y vecino del norte, EE. UU.; A 2 de oro, 3 de plata y 3 de bronce para estar a la par de nuestro socio comercial de más al norte, Canadá, y a 3 de oro, 3 de plata y 1 de bronce para empatar a los europeos que hace 500 años conquistaron nuestra tierra, a nosotros “la raza de bronce” me refiero a España, claro.
Nuestro pueblo mexicano y nuestros atletas NO tienen la culpa. El mal es ancestral y poco se ha podido hacer para erradicarlo de la mente de los mexicanos, porque poca ha sido la voluntad y ahínco social para lograrlo. Somos el producto de una nación con algunos defectos “congénitos”. La corrupción y el paternalismo que ha imperado en México desde los tiempos de la conquista y que se acentúo a partir del México independiente y más en los últimos 100 años del México pos revolucionario y “moderno” son la causa de que una nación rica en historia y en recursos naturales y humanos corra tal suerte. A la primera oportunidad corrompemos o somos corrompidos. A la primera dificultad que se nos presenta esperamos que alguien más nos la resuelva. Nos convertimos en menores de edad que esperan seguros que papá Estado nos ayude; nos de de comer, nos provea de servicios de salud de calidad y sin costo, de educación gratuita, etcétera, sin que nada demos a cambio. Los mexicanos del presente no hemos hecho nuestro mejor esfuerzo para engrandecer esta nación que heredamos de los mexicanos del pasado. Aquellos que lucharon para independizarnos de España y lo lograron. Nuestros héroes nos dieron Patria y así pudimos tener nuestra propia nación. Con el grito de “Tierra y Libertad” armamos una Revolución para acabar con los caciques y terratenientes que acumulaban la riqueza y el poder en una clase social “Limited”, alta y privilegiada que explotaba a los campesinos y a los obreros, y tras el triunfo de la Revolución, el logro alcanzado, aunque no fue el que objetivamente fue buscado por nuestros héroes revolucionarios, la redistribución de la riqueza, si fue suficiente para poner las bases para replantearnos como país y así llevar al pueblo de México a VIVIR una mejor vida a la que sobrevivía anteriormente, ahora con mayores oportunidades, en todos los sentidos.
Pero un par de factores muy importantes no fueron atacados con estricta dureza y objetividad: La corrupción y el paternalismo, dos defectos sociales muy importantes que hasta nuestros días mantienen al pueblo subyugado al autoritarismo partidista, a la discrecionalidad del ejercicio del poder y peor aun, a la mediocridad, en el estricto sentido social.
Después de 70 años de gobierno hegemónico priísta llegó la alternancia en el Poder. El PAN arrebata la silla presidencial al PRI en las elecciones de julio del 2000. Vicente Fox se convierte en el primer presidente del México moderno, propuesto por un partido distinto al Revolucionario Institucional. Vaya Esperanza que se fijó en la mayoría de los mexicanos. Sin embargo, lejos de lo que esperábamos, más aun los que fuimos parte actuante para que se diera el CAMBIO, poco se hizo o se pudo hacer en el gobierno de FOX para desmantelar el viejo sistema y la gruesa y dura estructura del poder económico – político – social que lo soportaba y aun lo hace. Al contrario, se fortalecieron. Algunas de las vertientes de ese viejo sistema aun siguen intactas, por ejemplo el corporativismo sindical. Otro, el que nos ocupa en ésta, El Comité Olímpico Mexicano, que sigue secuestrado por las mafias del deporte que lo han manejado a su antojo en las últimas décadas. Con Mario Vázquez Raña como presidente honorario VITALICIO y el Lic. Felipe “el tibio” Muñoz Kapamas como presidente operativo al frente del COM tenemos garantizados FRACASOS y más FRACASOS en el deporte olímpico. La corrupción, la discrecionalidad en el manejo del abultado presupuesto para el deporte, el nepotismo imperante, el paternalismo y la ineficiencia e ineficacia en la estructura actual del deporte mexicano son garantía de que el deporte en México seguirá produciendo MAS INCOMPETENCIA DEPORTIVA.
EE. UU. Y CHINA se disputa el título del país con más campeones olímpicos. ¿Por qué? Porque así demuestran al Mundo, con Medallas de Oro, Plata y Bronce que son los mejores en todo. Una nación que genera tantos campeones mundiales demuestra que es una GRAN NACION. Que tiene una sociedad madura, satisfecha y orgullosa de su Gobierno; unida a éste desde lo más profundo de sus raíces: su historia y su pueblo. Porque su gente es feliz y tiene tanto como le es posible alcanzar y además todo lo necesario, un BUEN GOBIERNO para destacar en economía, en ciencia y tecnología y por supuesto en el deporte.
Porque estos BUENOS GOBIERNOS le han enseñado a sus pueblos que es en base a la preparación y al esfuerzo como es posible alcanzar el ÉXITO, EN TODO. Los norteamericanos y los chinos no están esperando que sus buenos gobiernos los mantengan y los saquen adelante. Los chinos y los “gringos” no están atenidos a la despensa, al tercio de láminas, al dinero por el voto electoral. No basan su éxito, su progreso integral en la corrupción ni en la dádiva que viene de cada acto paternalista de sus autoridades y representantes populares. Saben que si quieren destacar tienen que esforzarse, tienen que ganárselo.
Nosotros, los mexicanos, si queremos ser una sociedad grande tenemos que esforzarnos para serlo. Erradicar de nuestras mentes la corrupción y la auto compasión que hay dentro de cada uno de nosotros. Para poder tener comida y techo tenemos que trabajar para tenerlos. No esperar la dádiva venidas de un gobierno ineficiente e ineficaz. Si el gobierno que tenemos NO es capaz de hacernos mejores mexicanos, ciudadanos mexicanos, entonces tenemos que cambiarlo.
Si queremos un buen gobierno tenemos que trabajar para tenerlo. Elegirlo de la manera más inteligente, razonadamente. Si queremos triunfar tenemos que prepararnos para lograr ser los mejores. Dejar atrás el CULTO a la MEDIOCRIDAD. Tenemos que cambiar hacia la CULTURA DEL ESFUERZO. Dejar atrás el CULTO a la MEDIOCRIDAD.
Nuestro consuelo: Que bueno que no hay medallas de cobre, si no, a esas aspiraríamos. Entonces si, se nos conocería no como “la raza de bronce”, sino con el mote de “la raza de cobre”. Vaya orgullo. Al parecer le estamos fallando a nuestra historia. ¿Lo cree usted así amable lector? SI, claro.
Por su lectura, gracias.
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