Por: Alberto García Ochoa.
La decisión del cabildo local de vender a una compañía constructora de Hermosillo las casi 270 hectáreas de terreno que actualmente ocupa el aeropuerto municipal de la ciudad, área total que actualmente pertenece en tres cuartas partes al Gobierno del Estado de Sonora y una cuarta parte al municipio de Puerto Peñasco, tiene sus claroscuros.
A pesar de que a simple vista todo parece indicar que dicha decisión de vender esos terrenos públicos (del pueblo puerto peñasquense) a un particular fue la más correcta tomada por Acuerdo de Cabildo, que seguro se aprobó pensando en el beneficio que traería a la comunidad más necesitada, porque la compañía compradora se comprometió y obligó a construir en primer término una unidad deportiva e inmediatamente después una primera “tanda” de casas de interés social destinadas al poder de compra de las familias cuyos ingresos diarios ronden el salario mínimo (más o menos $55.00 pesos), razón del voto aprobatorio y unánime de la “oposición” política al partido del Alcalde, oposición representada en dicho cuerpo edilicio por un número de cuatro regidores, la realidad es que no lo fue así.
Contraria a las EXCELENTES decisiones que por MALAS experiencias vividas y sufridas han estado tomando últimamente los Cuerpos Edilicios de otros municipios y ciudades de Sonora y de México que ya experimentaron un crecimiento demográfico desordenado y las consecuencias sociales que ese hecho arrastra, a partir de YA quieren corregir su crecimiento hacia un DESTINO MAS ORDENADO, al constituir entidades inmobiliarias para-municipales encargadas de la adquisición, administración y asignación de las escasas reservas territoriales propiedad y a disposición de la comuna, para el diseño de fraccionamientos populares acordes con un plan de desarrollo municipal y demográfico y de la construcción de la infraestructura urbana suficiente como son las amplias avenidas y calles, las redes de agua, de drenaje y alcantarillado, de suministro de gas natural, de energía eléctrica y telefónica subterráneas; pavimentación, guarniciones y amplias banquetas, áreas verdes, parques y jardines, áreas específicas y especiales para disponer temporalmente de la basura que se genere en los vecindarios, entre otros equipamientos básicos y fundamentales con que deben contar los desarrollos habitacionales modernos para garantizar que dichos nuevos asentamientos humanos se hagan de manera sustentable y NO como hasta la actualidad se vienen “sembrando”: ANARQUICAMENTE. Al parecer “nuestros” Regidores y Autoridades NO quieren aprender de las crudas “lecciones” que otras ciudades y municipios sufren.
Por principio de cuentas es rentablemente imposible que una compañía privada vaya a destinar “voluntariamente” la superficie de terreno adecuada para equipar modernamente el nuevo desarrollo habitacional que se pretende construir en los terrenos que todavía son propiedad de los ciudadanos de Peñasco si ello le significará PERDER. Aportará hasta el límite en que siga siendo NEGOCIO y parará en el preciso momento que deje de ser NEGOCIO.
Basta con ver lo ocurrido en algunos desarrollos habitacionales que ya fueron construidos en esta ciudad. Por ejemplo: Brisas del Golfo, cuyas casas fueron construidas en calles, mejor dicho callejones cerrados cuyas banquetas más bien parecen estrechas “veredas” por donde solo el berrendo sonorense puede transitar pero con el riesgo de tropezar o chocar contra un auto, un contenedor de basura u otro objeto u obstáculo PELIGROSO. “Desarrollo” habitacional que no fue provisto de áreas específicamente especiales para depositar la basura en tanto el recolector municipal llega para disponer de ésta, por lo que los vecinos tienen que soportar el tiradero de basura sobre las callecitas y por consecuencia los fétidos olores que despide. “Desarrollos” habitacionales en los que se omitió pavimentar las avenidas principales de acceso y peor, las polvorientas calles que circundan cada una de las “cerradas”, por lo que hay que acostumbrarse a absorber aire contaminado en muchos sentidos.
Aunque algunas de las calles de “Brisas del Golfo” ya han sido pavimentadas o están en dicho proceso, hay que precisar que la comuna pagó o está pagando “los platos rotos”. Si, con recursos del pueblo que debieron haber tenido mejor destino, cuando es la compañía constructora la que debió ser obligada a entregar dicho fraccionamiento con todos los servicios y equipamiento que incluso la Ley de la materia contempla y marca para este tipo de desarrollos habitacionales urbanos.
Peor resultará para el pueblo de Peñasco en el caso de que la compañía constructora a la que se pretende vender o se vendió dicho terreno del aeropuerto municipal NO CUMPLA los compromisos de hoy, porque finalmente resulte estar ligada directamente con altos funcionarios y autoridades estatales, al PODER POLITICO Y ECONOMICO, como así lo es.
Lo bueno para ellos es que, para cuando nos demos cuenta y suframos en el futuro de Peñasco los errores del presente y busquemos a los causantes de otra desgracia más, los RESPONSABLES se habrán ido o estarán bien ESCONDIDOS o PROTEGIDOS.
Mientras, hay que conformarnos con la “CIUDAD DEPORTIVA” que Ramón..Ramoncín…Ramonzón está “planeando” construirnos en la EXTENSA superficie de la TERRA NOVA. Bendito sea Diós por darnos tan ejemplares ciudadanos y autoridades.
Por su lectura, gracias.
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