Por Valdemar Arrieta

Hola, hola amables lectores, la semana entrante se celebrará la noche buena y el día de navidad, les deseo todo género de parabienes y que lo pasen en grata compañía, y les mando un fuerte abrazo a todos mis lectores.
A quienes no les mando un fuerte abrazo por abusivos es a los miembros del cuerpo de policía, la semana pasada estuve en una reunión de servidores turísticos y la queja general fue la de los abusos que cometen nuestros “honrados” guardianes del orden con el turismo, que hoy por hoy es el pilar de la economía rocaportense, claro que a estos trogloditas eso les importa un bledo, total si se acaba el “jale” pos jalamos pa’ otro lado ¿que no?, he sido informado de muchos casos en los que patrulleros extorsionan a turistas o los esperan sabiendo que salen de los antros o las fiestas con sus tragos encima y los “venadean” para asestarles el golpe traidor, traidor para la comunidad porque dañan la imagen de la misma y del país mostrando así su enorme “amor” por México.
En lugar de andar de caza turistas, deberían vigilar los “tiraderos”, “picaderos” y “tienditas” de drogas que bien que saben donde están ubicados y capturar a los delincuentes que comercian con ellas, deberían mantener el orden en las calles por las noches atestadas de hijos de su re pepín chamaco pisteando, escandalizando, jugando carreras bien pedos, con la consecuente falta de seguridad para los transeúntes nocturnos, eso si, paran a quien cansado de trabajar todo el día se pasa un alto con precaución en una avenida vacía a las doce de la noche, ¿pero que tal a la bola de borrachos que tienen invadido el camino del cerro de la ballena?, A esos no ¿verdad?, a esos les da hueva ir a controlarlos, tampoco a los malandros de la calle trece, donde la gente andaba luria porque ya tenían “policletos” mas tardaron en ponerlos que los mentados “guardianes del orden” arreglarse con la fauna nociva de la citada calle, ¿y el comanche? Bien gracias. Haciendo que hace como siempre, es una vergüenza para esta ciudad, este país, tener sujetos de tal calaña, ojala (que no lo creo) lo de la mentada “limpia de la casa” llegue aquí pero la neta, está difícil, ¡ay!, Pobre Peñasco tan lejos de la civilización, tan cerca de los gringos y en un estado retrogrado y tercermundista. Tengo la autoridad moral para decirlo, sencillamente porque he viajado por todo el país y debido a mi carrera trabajé en muchos destinos turísticos por largas temporadas en repetidas ocasiones y jamás encontré algo siquiera parecido al desmadre que hay aquí. Pero en fin, de todas formas como ha sido mi filosofía de vida he de seguir haciendo mi chamba, al cabo que el éxito es una consecuencia del trabajo, no de la suerte, y para muestra este semanario, lo vi nacer y ahora es una publicación fuerte gracias a la constancia de sus editores, por cierto, felicidades a toda la “clica” de este semanario que aunque no los conozco a todos se les aprecia por tener los pantalones bien puestitos.
En otro orden de ideas, ¿por qué desapareció el carnaval? Cuando me mudé a Mexicali aún se celebraba todos los años, ¿Qué fue lo que pasó? Al regresar me encontré con que ya no había esa celebración, ¿o sea que por ocurrencia de algún imbécil desapareció esa tradición? Y el pueblo qué onda, ¿lo permitió? Por lo visto ¡si! Quiere decir que aquí las tradiciones valen pa’ pura tiznada, hummmmm que modernos, que ponedores, que pen…dientes de los aconteceres.
Que decepción, que falta de huevos, aquí cualquier pelafustán de los que normalmente alcanzan el poder hace su voluntad, cual si fuera su reino celebra lo que se le da la gana y termina con tradiciones populares y religiosas y no hay nadie que proteste al respecto, y si lo hay no lo apoyan, como diría el fallecido Pompín Iglesias que bonita familia, que bonita familia, que bonita familia, si pues…

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