Por Moisés Salcido
Estimados lectores, se oye decir que esta dura la crisis y según se ve, se va a poner peor antes de que veamos mejorar la situación. Al parecer esta recesión aun no ha tocado fondo. Muchos se preguntaran ¿Qué fue lo que ocasionó esta gran quiebra? La respuesta está en muchas partes. La ambición desmedida de los especuladores es una de las principales. Ellos con su ambición si limite descapitalizaron a las clases bajas de la sociedad. El cansancio de las viejas políticas económicas es otra, la apatía de los ciudadanos a educarse para buscar puestos de empleo diferentes donde utilicen más el intelecto que la fuerza muscular es otra muy importante.
Al momento en que un gobierno aprueba una ley, el especulador se pone a estudiarla y a buscarle los puntos débiles; estos muchas veces no los encuentran de momento, otras veces el especulador una vez que encuentra el hueco, empieza a trabajar su plan, el cual es como un cáncer que se va ramificando e invadiendo todo el organismo. Hay veces que lo detectan a tiempo y tratan de extirparlo o contrarrestarlo. El problema es cuando se dan cuenta muy tarde. Lo mismo pasa en los humanos: -Murió, le encontraron muy tarde el cáncer, no tuvo remedio -dicen-
Esta crisis tiene mucho que ver con los especuladores. El especulador no produce, ese solo invierte su dinero en lo que más le conviene. Antaño había hombres que poseían bancos locales, prestaban su dinero y pagaban intereses bajos a los que tenían con ellos sus ahorros. Estos bancos ya hace rato que desaparecieron. De las grandes ciudades les llegaron grandes instituciones bancarias y los absorbieron. Estos individuos al perder sus negocios, se dedicaron a hacer lo que todos los acaudalados hacen en nuestros tiempos; buscan la forma de hacer que su capital reditue lo más posible. Allá arriba también hay una guerra constante y cruel en la que los especuladores están constantemente buscando la forma de aumentar sus ganancias. En esa guerra, ellos también son victimas de jugadores más sagaces.
Un banco antaño prestaba a un interés fijo, hoy en día los intereses fluctúan en forma tal, que son verdaderas trampas, para despojar de sus capitales a los clientes. A las personas que no tienen una cuenta de crédito con ellos, los alagan ofreciéndoles el crédito a un interés regalado. Una vez que el individuo está ensartado y con problemas para cumplirles, se quitan la mascara y dejan ver lo que en realidad son. “Instituciones descarnadas”.
Hay instituciones crediticias en las que le aseguran “Usted no tiene que pagar ni un solo centavo de interés”.
-¡Ah que bueno, fíjate que esta tarjeta no cobra intereses!
-Cierto, hay tarjetas de crédito con cero por ciento de intereses…. –“P e r o”, más vale que leas y entiendas todo lo que esta al revés del contrato en letra chiquita para que después no llores. Estas instituciones ya hace rato que descubrieron y están aplicando un termino llamado “Cargo por servicio”; el cual, muchas veces es peor que pagar un interés. El castigo por hacer los abonos tarde o menos de la cantidad acordada son también muy costosos. Algo a lo que nunca me acostumbré fue a ver que cada vez que votaba un cheque, por la razón que fuera, aparte de pagar una multa al que lo recibió, el banco cobraba otra multa y encima la empleada regañaba al cliente. Siendo que para ellos es mejor negocio que vote un cheque, que descontarlo únicamente de la cuenta. Últimamente algunas empresas de servicios le cambian a los clientes la fecha del siguiente pago con la única intención de enredar al usuario con la finalidad de confundir la fecha del pago, con el único propósito de cobrar recargos. Todas estas triquiñuelas las inventan los especuladores con el fin de robarle al cliente su dinero.
Como les decía esta crisis en gran medida fue creada por los especuladores, esos son fríos no tienen sangre en el ojo. Escucharon de la última guangochada de millones que les dio Bush para rescatar a los bancos; Cerca de noventa mil millones de dólares; Más del 20 mil millones de ese dinero, fue a parar a los bolsillos de los banqueros, disque bonos. Puesto que en el plan de negocios que ellos elaboraron, constaba que esa cantidad ganarían en aquel negocio. La economía quebró, el plan fracasó y el gobierno tratando de salvar a estos bancos, les inyectó esta cantidad de para salvarlas de la quiebra, con lo cual ellos le restituyeron a sus inversionistas sus inversiones y ellos conforme fue el proyecto, se adjudicaron lo acordado como si aquel proyecto inconcluso, hubiera sido un éxito.
Muchos somos muy dados a buscar un culpable para descargar en él toda nuestra frustración, amargura y coraje. –“El Bush shiiiiet es el único culpable”, repiten los que dan por cierta esta aseveración; en fin, lo bueno es que se desahogan.
El sistema económico llamado capitalismo, durante su corta vida ha tenido muchas crisis, la de los años treinta del siglo que pasó dicen que fue la peor. Según la historia y remembranzas de los que aun viven, cuentan que esta no se le compara. Esta crisis para esas personas, es un simple tropezón de la economía. En aquella crisis hubo hambre, en las calles de las grandes ciudades la gente hacía colas para que les dieran un plato de sopa. Criar chivos se popularizó, con ellos aseguraban al menos la leche y la carne. Por esos años hubo quienes perdieron la vida al intentar robarse una gallina.
Otra de las grandes causas de esta crisis se debe al hecho de que el poder adquisitivo de la población disminuyó considerablemente. El precio de la vivienda, los impuestos prediales, las rentas y los créditos se fueron por las nubes, reduciendo la capacidad de pago de los deudores. Todos aquellos individuos que les debían una buena parte de su sueldo a los bancos, al atrasarse en sus pagos hicieron que tronaran estas instituciones, al no poder recuperar la inversión y pagarle sus intereses a los inversionistas.
No hace muchos años al abrirse el comercio con China, el gobierno le hizo en creer al pueblo que el poder adquisitivo había aumentado, puesto que los productos chinos se conseguían más baratos, Todos esos productos antaño se producían en este país, pero debido a la competitividad las empresas tuvieron que buscar mejores precios de producción para ser competitivas con otras empresas del mundo. A toda esta gente que perdió aquí sus trabajos el gobierno les ofreció capacitación gratuita a unos, y a otros créditos para que se capacitaran para otros empleos o carreras. Muchos hicieron el sacrificio y le entraron, pero la mayoría prefirió buscar trabajos menos remunerados, con lo cual cayeron a una categoría económica más baja. Otro de los grandes cambios que han revolucionado los trabajos son los robots; estos muchachos, cada vez desplazan más mano de obra. Los robots son maquinas, no demandan aumentos salariales, días festivos, estímulos por producción, nunca se quejan de malos tratos, ni de problemas de salud; además son incansables, fieles y leales hasta que se descomponen.
No faltan muchos años para que los robots desplacen casi en un cien por ciento el trabajo físico del hombre. Ya se pueden imaginar como vamos a haber desempleados. Nada más falta que los poderosos al ver que ya no se ocupa tanta mano de obra, piensen en una gran guerra; para acabar con las exigencias de trabajos. Por allí escuche decir que en las guerras todo mundo se ocupa; “los que no sirven para matar, al menos sirven para que los maten”. En un futuro no muy lejano la mayoría de los empleos en la agricultura, la industria, minería, pesca, construcción y lo que se le ocurra, van a ser remplazados por maquinas automatizadas, las cuales, van a estar expuestas al vandalismo de aquellos que se sienten desplazados tal y como sucedió durante la revolución industrial en Inglaterra.
Vienen tiempos difíciles, para las nuevas generaciones la superación académica va a ser su salvación, el trabajo físico, cada vez con mayor rapidez va a ir desapareciendo. Lo que el mundo en estos momentos necesita son menos nacimientos y más capacitación y cultura.
La forma más efectiva para reducir el crecimiento poblacional es a base de cultura y riqueza. La pobreza une a la gente, en cambio la riqueza hace al los individuos ser egoístas y procurar vivir para gozar de los placeres mundanos.
-¡Yo así lo veo, como la vez trux?

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