Los concursos de popularidad se miden por la cantidad de gente que conoce a una persona y los seguidores que puede llegar a tener, ahora políticamente hablando, los mítines con mas concentración de gente son como los pre-resultados de quien será el bueno para la gubernatura del estado, al menos de manera local, ahora quien haya juntado más gente en las reuniones, marchas y demás eventos será el gallo local y aquí en Peñasco la situación se ha divido en dos bandos en el ámbito priista, porque de los demás partidos aun no hemos visto acción ni visita de precandidatos a la gubernatura, uno es el del grupo del “Borrego” Gándara (los Borregos) y el otro de Elías Serrano, (los Vaqueros).
Pero que tan real puede llegar a ser este fenómeno de quien jala a mas gente, que porcentaje de esa multitud conoce las ideas y, ya no digámosle promesas, pero si acciones y proyectos que se planean para el estado y Puerto Peñasco, que tanta gente conoce más de lo que puede llegar a pedir, cómo un candidato puede llegar a beneficiar al puerto no tanto por su reciente “amor” a él sino por sus reales intenciones de superarlo y desarrollarlo socialmente as haya de “mi proyecto comprende salud, educación, trabajo, vivienda”, palabras que están en boca de todos los precandidatos y si bien son las palabras justas que se ocupan escuchar, estas solo engloban y no precisan lo que necesitamos.
Salud, necesaria, pero mejorada con el nuevo hospital general; educación es primordial también, pero no he escuchado de mas nuevas escuelas para las altas demandas en secundaria y preparatoria, palabras concretas pues; trabajo que puede abarcar mucho pero que siempre termina cayendo en desarrollo turístico y se deja a un lado la todavía existente pesca, tan mañoseada con palabras de ayuda pero que son olvidados en cada elección y también en la obra pública en la comunidad que no se ha visto muy ayudad por parte de gobierno del estado puyes aun seguimos siendo puerto de calles arenosas con puerto de lujo y en lo que se refiere a vivienda los de las orillas salen sobrando.
A lo que se debe de llegar a entender es que la política no es fiesta, no es arguende, no se trata de hacerla aburrida ni de prohibir mítines ni marchas ni fiestas proselitistas, sino de dimensionar bien las cosas, conocer las causas, motivos, palabras dichas que se ocuparan para el mañana en que tengamos a nuestro gallo en la gubernatura y hacerle saber que no se olvidaron las promesas como él pudo haber olvidado las caras de quienes lo ayudaron a ganar la batalla de popularidad en las marchas, en las reuniones, todo ello para que haya valido la pena la camiseta, la comilonga y las calcomanías regaladas, ni que decir del voto que lo hizo ganar, que hayan valido la pena y que no sea lo único que se gano al haber sido de los apasionados, de los acarreados, de los enamorados con promesas de mejorar su calidad de vida, conozcamos más que nos puede otorgar como gobernador el “Borrego”, el “Vaquero”, el “Bebo”, “El Chito”, Padrés o quien sea, que conocer solamente su cara y su jingle pegajoso que todos se aprendieron, amén de su apodo que lo hace mas allegado a la prole, enjambre de votos para un político.
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