Por: Alberto Aldrete Valdez
A mayor cercanía de la fecha clave, los mexicanos tenemos una serie de dudas producto de los muchos mensajes que a través de la prensa y medios de comunicación masiva nos llegan. Unos, bastante malos que hacen acopio de todo lo sucio y bajo que puede manejar un instituto político; otros tienen un pequeño mensaje de esperanza y la minoría maneja algunas opciones, sin embargo, muchas no son claras ni objetivas.
Mire, el lector que nos diga que buscarán mejorar la seguridad o la salud, es bueno, pero nunca nos dicen cómo lo harán. Es muy fácil hablar de estas cosas, pero a la hora de cumplir es cuando queremos ver a los que lleguen para cumplir con su misión de representarnos.
Es muy probable que a estas alturas usted y yo tengamos ya decidido el voto que emitiremos el 5 de julio, por tal o cual partido y candidato. Seguramente alguien ya nos “llenó el ojo” y estamos con la idea de entregar el sufragio a su favor. No somos partícipes del voto en blanco, de dejar que otros puedan decidir por nosotros, somos de la idea de que la participación que hagamos cada quien tendrá su resultado positivo para México, Sonora y por supuesto, lo que mas nos importa, nuestro municipio.
Es probable que no gane el que usted o yo hayamos elegido como “el bueno”, sin embargo, eso no querrá decir que no se respetó el voto popular.
No caigamos, por favor, en actitudes irracionales, no seamos torpes en nuestro razonamiento, el que gane es porque tuvo más cantidad de votos, incluido o no el nuestro, y es nuestra función aceptar el resultado, aunque también será función de esa persona ser el representante de todos, no solamente de los de su partido. Ser político no es fácil, y fungir como buen alcalde o diputado no es cosa de todos los días ni de toda la gente.
Hay que hacer un buen análisis de todo lo que hemos escuchado de todos los que participan. No importa que nos hayan mentido diciendo que gestionarán millones de pesos para equis obras; tampoco importa que nos hayan querido vender la idea de que llegaron para salvarnos, o que se acabará la violencia gracias a lo que está realizando el gobierno federal, cuando en sus administraciones ha habido más violencia que nunca. No importa que sea la tía la de la guardería la que evada ahora la responsabilidad, o que otros ni siquiera tengan idea de lo que van a proponer.
Todos hicieron o están haciendo su lucha, con los recursos y la inteligencia que les permite hacerlo –unos más que otros, claro está- pero finalmente, cada municipio, cada distrito electoral tiene varias opciones y los mexicanos deberemos decidir cuál es la mejor para nosotros, aunque tenemos que estar consientes de que nos podemos haber equivocado. Somos humanos, y ellos también.
Podríamos decir: “analice bien las propuestas de todos los candidatos y elija al que mejor le convenga”, pero no podemos sugerir lo anterior, dado que las propuestas han estado ajenas en todo momento. No hemos escuchado mucho que digamos, y solo podremos esperar que los elegidos hagan un buen papel; en el Congreso de la Unión se ha caracterizado, según la población, por ser un sitio donde acuden 500 mexicanos exageradamente bien pagados a perder el tiempo, hacer grilla y defender los intereses de sus partidos y no los de la población, porque, pregunto, ¿Cuándo volvió a ver por aquí el actual José Inés Palafox, por cierto del PAN?.
Nosotros hacemos votos porque se convierta todo lo anterior en un verdadero centro de decisiones que marquen el rumbo de México, que quienes vayan nos representen y hagan cosas positivas por la población, lo merecemos.
Por parte del Instituto Federal Electoral y el Consejo Estatal Electoral se siguen haciendo todos los preparativos: ya la gente está capacitada y el material en su sitio, hay que esperar el día clave, y procurar levantarnos y cumplir con esta obligación ciudadana de decidir.
Es importante, muy importante que todos participemos, o al menos esa es la idea del que escribe.
Hay que tomar en cuenta que muchas veces lo que hacen los que están ahora en un puesto nada tiene de similar con lo que se vive con los que vienen detrás. Es tiempo de pensar un poco más en todas esas cosas, de tratar de decidir adecuadamente.
Sin embargo, el exhorto del columnista es para que todos participemos, la campaña del voto blanco no la compartimos –respetamos a quien la considera adecuada-, pensamos que hay que estar ahí, diciendo sí o no, exigiendo, luchando por ser escuchados, y si los que llegan no lo hacen, buscar quien lo haga por nosotros, eso sería vivir en un estado de democracia.
Cinco días nos separan de la decisión que puede ser fundamental en la vida de México, Sonora y Puerto Peñasco, que puede ser la diferencia entre contar con un gobierno para todos o uno que siga descalificando a los anteriores. Puede ser la diferencia entre un gobierno que trabaje en serio y en forma imparcial a uno que solamente esté tratando de tomar revancha en muchas acciones.
Es el tiempo en que los mexicanos tenemos que decidir.

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