Por: Héctor Aldrete Germán
PUERTO PEÑASCO, SONORA
Acróbatas de palos de madera venidos desde el DF en busca de mejor calidad de vida, traga fuegos que queman su tiempo por unas monedas que le darán de comer, malabaristas de escasos 10 años que en bola dan de comer a su familia, vendedores de “hielitos”, floreros, vendedores de periódico, limpiaparabrisas y un largo etcétera lo que encontramos en los semáforos de cualquier ciudad, como lo es en Puerto Peñasco.
La mayoría adolescentes carentes de un trabajo fijo y que no tienen otra alternativa que sacar provecho del entretenimiento urbano como se le podría llamar a los malabares y acrobacias a las que nos han ido acostumbrando día con día, pero que del otro lado del cristal las vemos algunos sin chiste y otros como algo trivial, sin ver el trasfondo de estos vendedores de servicio de entretenimiento en vía pública.
Si bien muchos dirán que sacan buen dinero al día, otros dirán que apenas les alcanza para sobrevivir, podemos ver en ellos al menos un esfuerzo, y vaya que esfuerzo en esta época de calor, para trabajar, al menos lo hacen, pues podemos ver a otros tantos que se dedican a simplemente deambular por las calles pidiendo limosna, pero que no ofrecen algo a cambio, queriendo el dinero a lo fácil, mismos que en verdad no merecen ni un “cinco”, pues casi en su totalidad las monedas serán destinadas al vicio.
Trabajar en la calle no es fácil y menos cuando hay que hacerlo a plena hora del día, esperando cada cambio de semáforo, con peligro de un atropellamiento, sorteando la suerte con la policía que los puede correr, “subir” y en todo caso extorsionar (puede ser, no lo aseguro), arriesgándose a una insolación y lo peor para ellos, que no saquen dinero para sobrellevar la vida de trabajo que viven en las calles.
Una moneda que no está demás dar al menos a quienes nos damos cuenta que están haciendo su lucha por ganársela, que no están mendigando y ni siquiera presionando por obtenerla, pues muchas veces los limpiaparabrisas limpian el vidrio y reciben solo un “ahí pa´ la otra” y se queda peor que como estaba, una moneda para quienes vemos que trabajan con dignidad sin necesidad de robar y que se la han ganado, esa moneda es la que hace la diferencia entre ser un buen ciudadano que ayuda a su compatriota que también trabaja por vivir o un simple apático que espera a que el semáforo se ponga en verde y transcurra su vida como también transcurrirá la del malabarista, el traga fuego, solo que ellos con una moneda menos y una lucha mas.
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