Por: Víctor Salazar Cota.
SONOYTA, SONORA.
Nacido en Guanajuato, con dos hijos y una esposa, Carlos Jesús Samarrón se dedica a escupir diesel, actividad que desempeña como último recurso para poder juntar dinero y así, llegar hasta la ciudad de Phoenix Arizona, donde él quiere darle una mejor vida a sus tres dependientes, aunque eso implique, en un momento dado, perder en el hostil desierto, lo mas preciado que la familia tiene: la vida.
Una extrema necesidad y un ferviente deseo por ayudar a sus seres amados, empujaron a Carlos Jesús a viajar desde el centro del País hasta Sonoyta, Sonora, en busca de una oportunidad para llegar a alcanzar el sueño americano, por el que polleros locales, le cobran hasta 7 mil dólares por dejarlo en la ciudad de Phoenix a él, su esposa y dos hijos.
“Ahorita tengo casi os semanas en Sonoyta y estoy dedicándome a esto, tengo como fecha límite hasta el día 8 de enero para estar aquí, esta fecha nos la pusimos nosotros mismos y será entonces cuando busquemos llegar a Phoenix, como no podemos costearnos el viaje con polleros, entonces necesitamos ver la manera y pensamos en irnos en bicicleta, ese es nuestro plan”, afirmó el migrante.
Aunque el escupir fuego es una actividad riesgosa y que daña seriamente tanto los dientes como la boca, arlos Jesús no deja de mostrar su “talento” a quienes transitan la carretera Internacional de sur a norte durante el día, poniendo en riesgo su propia vida y salud, por conseguir llegar hasta los Estados Unidos.
Así mismo, el tragafuegos externó su preocupación sobre las implicaciones que trae consigo el migrar hacia el vecino País del norte, que en el peor de los caos podría ser el perder la vida tanto de él, como la de su esposa o alguno e sus dos hijos en el trayecto, precio que está dispuesto a pagar y sacrificarse, por garantizarle a sus descendientes, una vida alejada de la pobreza y las carencias de México, indicó.
Aunque la familia entera podría ser capturada en el trayecto y los días podrían ser largos, Carlos Jesús Samarrón dijo estar convencido de lo que quiere hacer con su futuro, por lo que al momento de intentar cruzar la línea divisoria, la familia entera irán cargados con comida, agua y sobre todo, serán empujados por el anhelo del futuro que hasta hoy, no les ha enseñado la cara y dista mucho de ser prometedor.
Con edades de tres y dos años los hijos, y de 27 años la madre y el padre, arriesgarán la salud, la integridad y hasta la vida, para dejar su México que, según dicen, nada les ofrece y solo les trajo más necesidad, menos trabajo, menos ingresos, más responsabilidades y en sí, un panorama desalentador para la familia entera, en los últimos cinco años.
Ya para terminar la entrevista Jesús Samarrón confesó que su meta es llegar hasta la interestatal conocida como “el 10”, donde la abuela de los niños, los recogerá y trasladará, con la ayuda de mucha suerte, hasta la ciudad de Phoenix Arizona.
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