Por: Alberto Aldrete Valdez
En medio de la euforia que representa para muchos la Semana Santa, porque la entienden como una v谩lvula de escape a los problemas, al estr茅s y a todas aquellas situaciones o momentos que nos agobian cotidianamente, perdemos la perspectiva de la reflexi贸n.
La Semana Mayor tiene un origen eminentemente religioso, que encuentra su mayor fuerza en la Iglesia Cat贸lica, que se llena de gozo y celebraci贸n, al recordar la pasi贸n y muerte de Cristo.
Si bien es cierto, muchas personas gustan de estos d铆as para la diversi贸n y el entretenimiento, la realidad es que muchas otras consideran que son d铆as de guardar, es decir, para dedicarlos a la reflexi贸n, a la oraci贸n o al ayuno, seg煤n sea el caso y la creencia.
En un marco de respeto a la libertad de credo y culto, es ponderable la fe que profesan muchos feligreses que acuden a las iglesias a encontrar un regocijo espiritual, que les permite mantenerse con fortaleza y 谩nimo para enfrentar la vida misma.
Nuestra sociedad sigue padeciendo un proceso de descomposici贸n que parece irreversible, donde la confrontaci贸n entre padres e hijos es m谩s frecuente ante la falta de un principio de autoridad en el seno de la familia, pero tambi茅n por la falta de la comunicaci贸n, que llevan a la carest铆a del afecto y del amor en los c铆rculos familiares.
Si usted prefiere quedarse en casa o acudir a la iglesia, h谩galo, no se detenga, por la raz贸n que guste, es importante que est茅 convencido de lo que siente y lo que usted quiere, pues en realidad quiz谩 para muchas personas no sea el mejor momento para salir y divertirse.
Generalmente los pe帽asquenses nos reservamos para acudir a los balnearios, que esperamos sean aprovechados por los visitantes, a quienes cordialmente los recibimos y atendemos, esperando que el respeto y los l铆mites sean parte de sus actitudes en esta Semana Santa.
Si estos d铆as santos a usted lo invitan a la reflexi贸n, no lo desaproveche, reorganice cuando menos sus actividades cotidianas, atienda los pendientes que tenga en su hogar, o con la familia, procure disfrutarlo a su manera, aunque no tenga dinero o sea de las personas que gustan quedarse en casa.
Lamentablemente muchas personas dejar谩n la reflexi贸n para despu茅s de estas fechas, cuando regresan a casa gastados y en algunos casos hasta con problemas, que de verdad rogamos porque sean los menos.
No olvidemos finalmente que el origen de la Semana Santa est谩 muy por encima del concepto de diversi贸n o desenfreno que muchos podemos tener, se supedita fundamentalmente a la gran obra espiritual de Jes煤s de Nazaret.
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