Por: Alberto Aldrete Valdez
Todos, pero todos, hemos andado en la carretera.
Y cuando vamos de conductor es la oportunidad, precisamente, para valorar el transitar por una carretera y las circunstancias que la rodean. Por ejemplo, en ciertos tramos o en algunos puentes, siempre vemos el anuncio de cómo, se invierten, millones y millones de pesos en la conservación, mantenimiento o ampliación de una carretera. Siempre, esas acciones, pensamos que se hacen para proteger a quienes transitan por ellas. Se dice, fácilmente, para que sean “carreteras más seguras”.
Nadie niega el papel fundamental que juegan las carreteras como vía de comunicación: hacen posible que uno, v aya de un lugar a otro; permiten que se impulse y desarrolle el comercio, que se intensifique una región como polo de desarrollo. Y las carreteras de Sonora son punto nodal para el comercio internacional, sea por el puerto de Puerto Peñasco o por las puertas que nos comunican con Estados Unidos. Todo esto, sin embargo, no elimina que en nuestras carreteras haya peligro de muerte. Son ¿carreteras peligrosas?.
Yo creo que, en la práctica, no hay carreteras peligrosas. Lo que hay, según miembros de Rescate de la Cruz Roja, son carros más veloces y conductores más inconscientes. Un amigo, jocosamente me decía que, a Mexicali, se debe llegar en 2:30 horas…y si, siguiendo a Pitágoras, a una velocidad promedio de 140, en dos horas y un poco más debes cubrir los 276 kilómetros de distancia de Sonoyta a Mexicali. Hasta que un día se accidento: pérdida total de la camioneta y, su expresión fue: ya cambié mi fecha de nacimiento.
Efectivamente, los carros traen un velocímetro hasta 240 kilómetros por hora; e, imagino, más de un conductor ha de pensar: por algo ha de ser y, obvio, sin querer queriendo incrementan la velocidad. Y solo eso, la velocidad y, en ciertos casos, la falta de precaución, son los factores de accidentes. Al menos, es lo que sucede con esta carretera, y la verdad es que nos urge una carretera más segura.
Todas las carreteras son vitales para el ser humano: unen puntos equidistantes que facilitan la integración familiar, como la integración económica, regional, social y educativa. Un gobierno que construye carreteras; que les da mantenimiento o que las amplía, cumple y cumple bien con el pueblo. En este sentido, cada vez que Guillermo Padrés informe de inversiones en carreteras, quienes transitamos por esa carretera le daremos las gracias: facilita nuestro transporte, el transporte de mercancía, con todo y que, por todos lados, hay conductores inconscientes. Las carreteras no son peligrosas; son peligrosos algunos conductores.
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