Por Víctor Salazar
SONOYTA, SONORA.

A pesar de que la economía sonoytense se ha visto diezmada por la crisis que aqueja a todos los habitantes por igual, la economía local se ha visto favorecida por el gran flujo de migrantes que han escogido a Sonoyta como punto de paso hacia el vecino País del norte.
Es por todos conocido que el paso mas importantes de migrantes en Sonora es la ciudad de Altar, pero como toda buena frontera sonorense, Sonoyta no ha sido despreciada por nuestros paisanos mexicanos que deciden probar suerte en Estados Unidos.
Como se puede apreciar en todo el año, y más aun en los últimos meses, las calles (principalmente sobre la carretera internacional) son los escenarios por donde cientos y hasta miles de migrantes deambulan, los cuales son personas que casi siempre viajan en grupo, quienes vienen equipados solo con lo mínimo necesario para cruzar por la frontera, casi siempre de forma ilegal.
Este fenómeno, puede tomarse por dos lados: por un lado lo malo es que Sonoyta, como muchas fronteras, se ha hecho cómplice del cruce ilegal de personas, las cuales pagan cantidades abultadas de billetes para poder cumplir con su sueño y proveer a su familia en México, de dinero para subsistir, ya que en nuestro País, desgraciadamente, no sale ni para eso.
En ciudades como Altar, la concentración de migrantes llega a miles por día, a Sonoyta aun no llega esa cantidad, pero no dudamos que algún día lo haga, mientras siga habiendo necesidad, esto será el pan nuestro de cada día.
Lo bueno, dentro de lo malo, es que estos migrantes, en muchos casos, pasan al menos, medio día en Sonoyta, a veces hasta uno y fracción, este fenómeno genera la venta de comida, bebidas y hasta hospedaje en casas de asistencia, y que mal que bien, mantienen viva la poca o casi nula actividad comercial de este municipio.
Se calcula, según datos del Instituto Nacional de migración, que al año, son decenas de miles de personas las que, por este pueblo fronterizo, cruzan hacia los Estados Unidos, de los cuales, se estima que al menos una tercera parte son devueltos a su País de origen, y otro tanto más fallecen en su búsqueda del llamado sueño americano.

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