Por: Héctor Aldrete Germán
PUERTO PEÑASCO, SONORA

Los errores humanos y las jugarretas del destino muchas veces son mezcla para que las tragedias sucedan, y pocas de ellas tiene un desenlace casi, casi “milagroso”, donde se sobrevive a un feo y hasta raro accidente con consecuencias que pudieron ser fatales, naciendo la frase en todas las personas de “cuando no te toca, aunque te pongas, y cuando te toca aunque te quites”.
Todo lo anterior aplicándose al policía municipal Celestino Valenzuela López, elemento policiaco que la semana pasada sufrió de un accidente al caer a un pozo de 35 metros de profundidad con todo y moto, sobreviviendo al hecho con algunas fracturas, pero lo mas importante, con vida.
Eran alrededor de las 10:30 de la mañana del miércoles 19 de Mayo cuando se escucharon las torretas de patrullas, ambulancias y bomberas en conjunto, ello presagiando un gran accidente; un incendio, un accidente de autos en la carretera Peñasco-Sonoyta, pues todas las unidades hacia ella se conducían, pensando también en que se pudo haber encontrado a un muy de moda ejecutado, al que habrían de arrojar al desierto para luego ser encontrado por alguien que pasaba y dio aviso a la policía, era, pensamos, lo que pudo provocar tanto movimiento.
El caso es que con tan impresionante caravana de rescatistas y policías el hecho en cuestión bien debía ser algo impresionante y noticioso para la comunidad, por lo que armado con cámara enfilamos mi hermano y yo, rumbo a donde la patrullas acudían, poniéndoles cola y siguiéndolas hasta la ubicación del percance.
Fue en un camino de terracería un poco después de pasar Lomas Campestres donde las patrullas dieron vuelta, siguiendo el camino por alrededor de 2 kilómetros hasta llegar a donde se encontraba carro bombera, habiendo a un costado un camino estrecho entre las dunas por donde siguieron el camino las patrullas, y nosotros al ir en un carro que no es 4×4 prontamente desistimos de seguir, por lo que me baje del carro para ver que tan lejos iban los policías, perdiéndose de mi vista prontamente por lo que y en ese mismo instante ya el camino se llenaba de mas carros de reporteros, policía y rescatistas con destino al mismo lugar, logrando conseguir “raite” con un policía que se encontraba en descanso pero que al escuchar por radio sobre el accidente acudió al lugar y que después sabría su nombre; Juan Pedro Ruiz.
Con el respectivo saludo y pedida de favor, accedió amablemente a llevarme al lugar, y luego de 5 kilómetros de camino entre las dunas del gran desierto entre la carretera al Golfo y la carretera Peñasco-Sonoita en el sector del Ejido Las Lagrimas se logro divisar a las patrullas y ambulancia paradas en donde se encuentra el llamado pozo Palo Fierro de 3 x 3 metros de ancho y 35 metros de profundidad.
Las dudas sobre que había ocurrido se despejaron al conocer que el policía Celestino Valenzuela había caído al pozo en cuestión, siendo la historia mas o menos de esta manera; ese mismo día, miércoles, fueron comisionados él junto a otros elementos a “peinar” el área del desierto en esa zona en búsqueda del posible cadáver del policía semanas antes desaparecido Porfirio Espíndola Vázquez, para ello conduciendo motocicletas de la policía municipal por lo arenoso del área y, según declaraciones de los otros policías, pararon junto al pozo para un breve descanso y al llamar a retirarse Celestino acelero su moto, solo que para su mala suerte esta se encontraba en el cambio de reversa y que ocasiono que esta diera para atrás donde estaba el pozo, tumbando un cerco de púas que servia de frágil protección y cayendo con todo y moto al pozo, por lo que rápidamente los demás compañeros dieron aviso a rescatistas y policías para el pronto rescate del compañero.

Crónica del angustioso rescate

Ya habiendo llegado al lugar y con cámara lista para captar el salvamento, elementos de bomberos, policías y rescatistas de protección civil al mando de Raúl Lara procedían a llevar a cabo las labores de rescate e intento de sacar del pozo a Celestino, ya se tenían rescatistas al interior del pozo que daban auxilio y lo amarraban al arnés que lo extraería del pozo, labores que por lo profundo del pozo llevaron alrededor de una hora en poder llevar a cabo la peligrosa maniobra se sacarlos con vida sin que ocurriera otra tragedia.
Luego de batallas, cuerdas listas para el ascenso, la ambulancia atascada por un instante y el plan exacto para ver por que esquina seria ideal sacarlos, se llamo a la fuerza bruta de quienes ahí estaban para jalar las cuerdas pues el gran peso y lo profundo del pozo así lo requería.
Fueron varios intensos y peligrosos “!uno, dos, tres, jalen!” para que de lo oscuro del pozo sobresalieran los cuerpos del rescatistas y herido, los dos aferrados a las cuerdas, el primero con el semblante firme y decisivo de salvar a su herido y el segundo con un gesto de intenso dolor y miedo por lo que sucedía.
Bastaron 5 minutos desde la primera llamada a jalar para que Celestino y el rescatista, de nombre Luis Armando Flores Oropesa, con 13 años de servicio en el cuerpo de Bomberos de Peñasco fueran puestos a salvo en tierra firme, Celestino ya en un tablón de camilla y con una férula en pierna derecha, golpes y raspones a simple vista, pero con mucho dolor por golpes internos fue inmediatamente canalizado y subido a la ambulancia que se encontraba lista para trasladar a Celestino a un hospital.
Las platicas entre los presentes no dejaban de repetir lo mismo, “es un milagro que haya salido con vida de ese pozo”, 35 metros de hondo, aunado a ello se dijo que en el piso de descanso en el que cayo había un hoy en medio donde seguía el pozo y que se encontraba con alrededor de 4 metros de agua, además varillas que se erguían del piso, haciendo un cóctel de peligro y que nadie creería que alguien lograría salir con vida de tan semejante cuadro.
Ya habiéndose llevado a Celestino a un hospital, se procedió a llevar labores de recuperación de la moto y dos armas que quedaron en el fondo del pozo, pero lo más importante, haber logrado con éxito una labor de rescate en un panorama en el que no era tan fácil hacerlo.
La moto y dos armas, una larga y otra corta ahí quedaron para después, lo prioritario era la vida del agente; buzos de los bomberos recuperaron el arma larga (cuerno de chivo) no así la pistola, pues había agua y lodo en el fondo y no se encontró.
Es de destacarse que este tipo de pozos son en peligro para cualquiera, pues están a cielo abierto, sin avisos y a ras de suelo.

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