Por: Víctor Salazar
PUERTO PEÑASCO, SONORA.

Aunque personal del Ayuntamiento tardó no menos de dos días en acondicionar la calle, parar el tráfico, secar el concreto y pintar los topes que fueron puestos entre las calles Constitución y el derecho de vía en su parte oriente, el mismo personal del Ayuntamiento se encargó de demoler estos topes que tan solo unos días antes fueron puestos sobre la calle No Reelección, con una inversión estimada de no menos de 60 mil pesos.
Resulta poco lógico, medio insensato y bastante incomprensible el hecho de que la misma obra que se edificó con tano apuro y ahínco, pudiese ser demolida a menos de siete días de su construcción, misma que en su momento, trastornó el tráfico, desvió el flujo vehicular y que desde un principio, pareciese fue mal planeada por algún funcionario municipal.
Numerosas obras de la ciudad fueron comenzadas, mas no así concluidas por quienes iniciaron o mandaron preparar las calles de la ciudad, como la calle 13, misma que en sus puntos cercanos a las vías del ferrocarril fueron cortadas, mas no así se hizo algún trabajo para justificar el corte de la calle.
Tiempo, dinero, esfuerzo, sueldos y el trastorno ocasionado al tráfico, son solo algunas de las inconveniencias que se han presentado hasta hoy, con hechos que a simple vista no tienen sentido y carecen de toda lógica, pues el maltratar calles y entorpecer el tráfico no son justificables cuando no se termina el trabajo empezado o para lo que en un principio se planeó.
Al momento de tomar las presentes gráficas, el personal que operaba la maquinaria con la que removían los topes, se alteraron al observar el lente de la cámara de esta casa editorial, por lo que uno de ellos (indistintamente quien) gritó de manera espontánea: “quítenle la cámara”, lo cual puede dar a pensar, entre muchas otras cosas, o que lo hacían sin supervisión, o sin permiso o sabía, desgraciadamente, de la metida de pata que se había hecho y que en ese momento, tuvo lugar.

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