La limpia que lleva a cabo el sistema estatal penitenciario no ha llegado a Peñasco

Por: Jesús Valtierra
PTO.PEÑASCO SON.

Pese a que la limpia de actos y hechos fuera de la ley hacia el interior de los Ceresos de Sonora por parte de la dirección general del sistema estatal penitenciario, en el Cereso de Puerto Peñasco parecen no darse cuenta de la seriedad de esa medida, pues hemos detectado una serie de actos irregulares que comprobamos con testimonios de algunos internos, ex internos e incluso custodios que ahí trabajan y que confirmaron las historias que aquí se escriben.
En el Centro de Readaptación Social de Puerto Peñasco se sigue con la práctica de permitir, vaya usted a saber a cambio de que, de pasar licor, visitas conyugales fuera de horario, venta de objetos prohibidos, favores especiales a los internos o familiares de ellos, todo esto manejado por los mandos medios, el sub director y el sub comandante, en lo que por supuesto debieran estar enterados sus superiores.
Debido a múltiples denuncias y quejas de familiares de los presos, incluso de algunos guardias, el trato déspota del sub comandante Julio César Reyes López, mejor conocido como “El Pirrurris”, saliendo a relucir algunas irregularidades, como el de no querer pagar 5 cintos de los que fabrican los internos, motivo por el cual los familiares del interno se indignaron por el abuso, manifestando tener miedo de denunciarlo por temor a represalias, sabiendo como se las gastan en el interior.
Se sabe también que se vende licor dentro de sus instalaciones como si fuera cantina, un trago vale 50 pesos y una botella 500 pesos; en las visitas conyugales fuera de días y horarios cobran mil pesos la hora, y con botella de pisto 1,500 pesos; las quejas versan de que el citado sub comandante les cobra por utilizar la cama o buker, y si no pagan se las vende a otro, teniendo que dormir en el suelo peligrando le pique un insecto.
Para conocer la opinión del director, Lic. Armando Castillo sobre estas irregularidades, intentamos entrevistarlo, la primera ocasión no nos quiso recibir aduciendo estar ocupado, atendiéndome el sub director, quien me sugirió le ayudara a descubrir a los guardias que cometían las faltas, a lo cual le contesté que ese no era mi trabajo, le pedí me concertara una entrevista con el director, en eso estaba cuando se acercó el comandante (de apellido Olivas) diciéndome en tono serio que me mandaba saludos un interno a quien conozco, lo cual tomé como una intimidación, luego me comentó que ellos tenían un expediente de un familiar mío que habían detenido con droga al tratar de introducirla al penal y que yo estaba en deuda con ellos, que no la detuvieron porque el director del cereso en ese tiempo (Alejandro Valdez) era amigo mío, a lo cual le contesté que nunca supe de eso y tampoco me importaba, pues era mentira, en todo caso eso ya había pasado mucho tiempo, tomándolo como otra intimidación para hacer este reportaje.
Una vez que pudimos concretar la entrevista con el director Lic. Armando Castillo, éste me dijo que porqué no publicábamos artículos buenos, como que el cereso se iba ampliar, (el cual se publicó en la edición anterior), sin embargo lo que me interesaba era conocer su opinión acerca de las irregularidades en el interior de la cárcel, explicando que se iba a abrir una investigación, aceptó en parte lo de la venta de licor, aduciendo que habían encontrado vino de mesa, me pidió le comentara al director de este periódico que no se publicara este reportaje, a cambio iba a tener abogado gratis para toda la vida, diciéndome también que iban a interponer una denuncia penal ante el Ministerio Público para una investigación, que tenía que probar lo aquí dicho o me iba a ir mal.
En otra ocasión que platiqué con unos familiares de un interno, éstos se mostraron inconformes diciendo que una vez tuvieron un pleito el sub director con el comandante, porque éste agarraba todo lo de la tienda, las cuotas conyugales, la venta de licor y mas “y para acá nada”, alegando que quería su parte, pues si los agarraban que él también iba a tener broncas sin ganar nada, llegando a un acuerdo, siendo el sub comandante el único encargado de servir los tragos o botellas y llevarlas a las celdas.
Entre lo que nos expresó el director Armando Castillo, dijo que el sub director procede de una iglesia y es “filósofo”, por lo cual lo consideraba una persona honesta, que si publicábamos esto iban a rodar cabezas.
Una de las buenas acciones que hemos conocido de parte del director Castillo, es que él ayuda a pagar las fianzas de aquellos reclusos que no tienen para pagarlas.
Este artículo se hizo no con el afán de perjudicar a nadie, sino de remediar las irregularidades que se cometen aquí, sabemos que la dirección general del sistema estatal penitenciario está llevando a cabo el saneamiento de todos los Ceresos, y el de Puerto Peñasco no debe quedar fuera de esa limpia.

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